Conducta de los niños


Fecha de Publicación: 2016-02-03

Fuente/Autor: Prof. Jason Houle Sociology Dartmouth College, Hanover Coauthor the studio "Para los padres puede ser difícil, pero para los niños también", comentó.

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La clave parece ser los motivos por los que toman dinero prestado, sugiere un estudio, el tipo de deudas que los padres acumulan podría afectar la conducta de sus hijos, para bien o para mal, sugiere una investigación reciente.

Las hipotecas caen en la columna de los positivos, lo que significa que se vinculan de forma positiva con el bienestar emocional de un niño.

Pero las facturas sin pagar de las tarjetas de crédito parecen ocupar la columna negativa, y se asocian con más problemas conductuales en los niños, determinaron los investigadores.

Jason Houle, coautor del estudio, dijo que los hallazgos sugieren que tomar dinero prestado puede ser una "espada de doble filo" tanto para los padres como para los hijos, al tener "consecuencias tanto positivas como negativas, dependiendo de para qué se está utilizando".

Houle, profesor asistente de sociología en Hanover, New Hampshire, afirmó que es razonable que las deudas contraídas para mejorar la vida (por ejemplo, un préstamo universitario o una hipoteca para comprar una casa en un vecindario más seguro) pudieran conducir a mejores resultados en los niños.

Por otro lado, dijo, las deudas crecientes vinculadas con tarjetas de crédito con intereses altos e inversiones a corto plazo podrían indicar la presencia de problemas económicos, y por tanto resultar más nocivas.

Houle y el coautor Lawrence Berger, profesor de la Facultad de la Universidad de Wisconsin en Madison, analizaron datos de dos estudios, que en conjunto siguieron a más de 9,000 madres y a sus hijos de 5 a 14 años de edad entre 1986 al 2008.

La deuda se caracterizó como el total que los padres debían: hipotecas, préstamos estudiantiles, préstamos para un coche y la "deuda no asegurada", es decir, el dinero que se debía a tarjetas de crédito, empresas, individuos, bancos (aparte de las hipotecas) y/o las facturas médicas.

Entonces, se comparó la información sobre las deudas con los reportes de las madres sobre la conducta de sus hijos, los niños cuyos padres tenían ciertas deudas mostraban un mayor bienestar social y emocional que aquellos cuyos padres no debían nada en lo absoluto.

Dicho esto, el equipo de investigación encontró que los que tenían más deudas en total (independientemente del tipo de deuda) eran más propensos a tener hijos con problemas conductuales que los que tenían menos deudas en total.

Pero al profundizar, los coautores observaron que el factor más importante tras la asociación con la conducta fue la deuda no asegurada, como las facturas de tarjetas de crédito que no habían sido pagadas.

Y los hijos de padres que tenían algún tipo de deuda sin asegurar eran significativamente más propensos a tener problemas conductuales que los hijos de padres que no tenían ese tipo de deuda.

¿El motivo?

Houle y Berger dijeron que las deudas no aseguradas podrían fomentar el estrés y/o la ansiedad en los padres.

Eso, a su vez, podría afectar (o reflejar) de forma negativa la conducta de los padres, lo que en última instancia empeora los prospectos del desarrollo y el bienestar infantiles.

Houle sugirió que el problema probablemente sea un tema social más amplio, en lugar de una función de la irresponsabilidad individual en la crianza.

"Como sociólogo, no tengo la intención de responsabilizar del todo a las personas que toman dinero prestado", comentó.

Para muchos, la deuda "es la única opción" ante los salarios estancados y el crédito abundante, dijo.

Los hallazgos del estudio aparecen en la edición en línea del 21 de enero de la revista Pediatrics.

Nadine Kaslow, profesora de psiquiatría y ciencias conductuales de la Universidad de Emory, en Atlanta, describió el estudio como "realmente importante, aunque no sorprendente".

"Tiene sentido que el tipo de deuda que se tenga haga una diferencia", dijo Kaslow, ex presidenta de la Asociación Americana de Psicología.

"Y el estrés financiero relacionado con unos gastos relativamente riesgosos, como las deudas con las tarjetas de crédito, probablemente sea más alto que el estrés relacionado con unos gastos más normativos, como comprar una vivienda".

Kaslow dijo que el estrés de las deudas con tarjetas de crédito, junto con los estilos de vida en general más riesgosos de los padres que contraen ese tipo de deuda, pueden afectar a los niños.


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