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Artrosis
 
 
 

Fecha publicación: 2015-09-09

Fuente/Autor: Dr. Lenin Quintero Especialista en Infectología Medicina Biológica y Ortomolecular Clínica APRI
 
La artrosis es una enfermedad degenerativa causada por el deterioro del cartílago articular, parte que recubre los extremos óseos que unidos dan lugar a las articulaciones, los componentes del esqueleto que permiten el movimiento.

El cartílago articular es indispensable para el buen funcionamiento de la articulación ya que es la superficie de amortiguación y deslizamiento entre los extremos óseos que forma cualquier articulación.

Esta patología puede llegar a producir alguna incapacidad funcional en el paciente, aunque en ocasiones también podría originar un grado de invalidez que impida al paciente desempeñar sus actividades cotidianas.

Durante el desarrollo de la enfermedad, la erosión del cartílago articular puede alterar el cartílago articular del hueso opuesto de la propia articulación provocando que comience el mismo proceso de desgaste.

Como consecuencia, puede llegar un momento en el que los cartílagos desaparezcan y aparezca el dolor.

A medida que el cartílago va desapareciendo, el hueso reacciona y crece por los lados (osteofitos) produciendo la deformación de la articulación.

Causas:

El desgaste del cartílago y, por tanto, el origen de la enfermedad se producen por la suma de factores mecánicos y bioquímicos.

En primer lugar, la sobrecarga de presión sobre un cartílago, o la fuerza normal sobre un cartílago alterado pueden provocar fisuras en la superficie del cartílago y posteriormente una pérdida progresiva del tejido.

En segundo lugar, estas fuerzas mecánicas pueden propiciar la presencia de algunas proteínas que, por último, son las responsables de la destrucción de diferentes componentes del cartílago (colágeno y proteoglicanos) y de la progresión de la enfermedad.

Síntomas:

Las manifestaciones de la artrosis son muy variadas, progresivas y aparecen dilatadas en el tiempo.

Los síntomas más frecuentes son el dolor articular, la limitación de los movimientos, los crujidos y, en algunas ocasiones, el derrame articular. Además, algunas personas pueden presentar rigidez y deformidad articular.

El síntoma que más preocupa a las personas con artrosis es el dolor. En un primer estado, éste se desencadena cuando se mueve o se realiza un esfuerzo con la articulación. Este dolor suele cesar con el reposo.

Posteriormente, el agravamiento de la artrosis hará que el dolor aparezca tanto con el movimiento, como con el reposo.

Uno de los puntos buenos del dolor artrósico es que no siempre es constante, por lo que los pacientes pueden estar durante largos periodos de tiempo sin padecer dolor.

Prevención:

La principal medida que tienen que tener en cuenta los grupos de riesgo para prevenir el desarrollo de la enfermedad es llevar una dieta sana y equilibrada, como la dieta mediterránea, realizar ejercicio físico de forma moderada, actividades que sean acordes a la edad y el estado físico actual de la persona y evitar la obesidad.

También conviene limitar el esfuerzo físico intenso, como cargar objetos pesados o las actividades laborales que implican sobreesfuerzo.

De hecho, muchos futbolistas padecen artrosis de rodilla debido a las lesiones que han sufrido en el menisco. En caso de tener la enfermedad deben evitar los movimientos que producen dolor, sin llegar a inmovilizar la zona.

Tipos:

En la actualidad la artrosis se manifiesta principalmente en cuatro áreas:

Artrosis de rodilla, artrosis de manos, artrosis de cadera y artrosis de columna.

Artrosis de rodilla:

En este caso la enfermedad afecta a las partes interna y/o frontal de la rodilla provocando dolor cuando se realiza un esfuerzo.

Como consecuencia de este dolor y por la evolución degenerativa de la enfermedad el paciente puede tener cojera si la enfermedad avanza a un estadio avanzado.

En este tipo de artrosis el movimiento de la articulación suele causar chasquidos.

Diagnóstico:

Según explican desde la Sociedad Española de Reumatología (SER), el diagnóstico de la patología se realiza mediante una entrevista clínica. Existen algunas pruebas que ayudan al especialista a completar el estudio.

Mediante una radiografía el médico puede distinguir los osteofitos, el pinzamiento del cartílago, las geodas subcondrales y la disminución asimétrica del espacio articular, síntomas claros de la artrosis.

Otras pruebas que se pueden utilizar en casos excepcionales son la TC y la resonancia magnética cuando el médico tenga dudas sobre el origen del proceso o esté estudiando de forma complementaria otros problemas, como una extrusión discal en una espondilo artrosis o la rotura meniscal en una gonortrosis.

Por último, la ecografía de alta resolución se ha incorporado como una herramienta diagnóstica muy eficaz porque revela las partes blandas que rodean la articulación, así como si hay inflamación o lesión en alguna de ellas y distinguir si el perfil del hueso se está alterando.

Tratamientos:

El principal objetivo del tratamiento en la artrosis es mejorar el dolor y la impotencia funcional sin provocar efectos secundarios.

Para conseguirlo, desde la SER insisten en que el primer paso que deben dar los especialistas es enseñar a los pacientes a evitar todo lo que contribuye a lesionar las articulaciones como el sobrepeso, los movimientos repetitivos, actitudes inadecuadas en el trabajo, el calzado, los útiles de cocina, el mobiliario, etc.

En segundo lugar aconsejan que cada paciente tenga una tabla de ejercicios personalizada y adaptada que deberá realizar bajo la supervisión del fisioterapeuta para mejorar el desarrollo de la enfermedad.

Por último, desde la SER señalan que el reumatólogo decidirá en cada caso el tratamiento farmacológico adecuado para cada caso: paracetamol o antiinflamatorios en las fases más agudas de la enfermedad; tratamientos locales con infiltraciones para aliviar el dolor en los pacientes que tengan la patología más avanzada o condroprotectores, sustancias que actúan como analgésicos y son capaces de enlentecer el daño del cartílago.

Si el paciente se encuentra en un estado final de la enfermedad los especialistas recomiendan como opción terapéutica la cirugía protésica.

 
 
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