Blefaritis



Fecha de Publicación: 2015-08-16

Fuente/Autor: Dr. Juan Duval Indacochea Sancan Médico – Cirujano Universidad Central del Ecuador Magister en Oftalmología E-mail: juan_indacoche@hotmail.com Miembro activo de la sociedad ecuatoriana de oftalmología Miembro Activo de la Sociedad Panamericana de Oftalmología

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La blefaritis es una patología común por medio de la cual los párpados se inflaman (hinchan), cuando partículas de grasa y bacteria cubren el borde del párpado cercano a la base de las pestañas.

Esta molesta condición causa irritación, comezón, enrojecimiento y escozor o ardor en los ojos.

Si bien las causas básicas de la blefaritis no se conocen con exactitud, puede estar asociada con una infección ocular bacteriana, síntomas de ojo seco, o ciertos tipos de enfermedades de la piel como la rosácea.

Actualmente se ha demostrado en base a investigaciones que unas de las causas más común de presentación de la blefaritis es causada, por una parasito de las pestañas denominado DEMODEX, la cual el tratamiento tiene que ser especifico.

Existen varias formas de presentación:

La blefaritis anterior afecta la parte exterior del párpado, donde las pestañas están localizadas.

Esto puede ser causado por bacteria, o en ocasiones por una infección viral.

Si no es tratada, la blefaritis anterior puede llevar a un engrosamiento de los párpados y voltearlos hacia adentro o hacia afuera, e inclusive causar daños a la córnea debidos a las pestañas que estén dentro del ojo.

Muchas personas desarrollan blefaritis anterior y posterior al mismo tiempo, en diversos grados.

La blefaritis rosácea se asocia con la rosácea ocular, una condición que causa hinchazón de los párpados y enrojecimiento del ojo debido al mal funcionamiento de las glándulas sebáceas.

La rosácea es una afección cutánea común que produce protuberancias parecidas a los granos (acné) y enrojecimiento facial.

Tratamiento que puede seguir:

Compresas calientes:

Moje una toalla limpia con agua caliente, escúrrala y colóquela sobre sus párpados cerrados por lo menos durante un minuto. Repita dos o tres veces, remojando la toalla de nuevo cuando se enfríe.

Esto aflojará escamas y otros desechos alrededor de las pestañas.

Este tratamiento impedirá el desarrollo de un chalazión (un abultamiento pronunciado) causado por las secreciones de grasa obstruida en el párpado.

Lavados de párpado:

Usando una toalla limpia, un hisopo de algodón, o una esponja comercial sin pelusa humedecida en agua tibia, frote suavemente la base de las pestañas durante unos 15 segundos en cada párpado.

Pomada antibiótica:

Su oftalmólogo puede prescribirle un ungüento antibiótico. Usando un dedo limpio o un hisopo de algodón, aplique suavemente una pequeña cantidad del ungüento sobre la base de las pestañas antes de acostarse.

Terapia nutricional:

Algunas investigaciones sugieren que la falta de ciertos nutrientes puede contribuir al desarrollo de la blefaritis.

Se ha encontrado que un desequilibrio de los ácidos grasos Omega puede causar secreciones anormales de las glándulas sebáceas que ayudan a lubricar los ojos.

Una buena higiene:

Debido a que la blefaritis puede ser un problema continuo, usted debe limpiar su piel y sus párpados con regularidad y así prevenir la recurrencia de una blefaritis.



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