Acné


Fecha de Publicación: 2015-06-26

Fuente/Autor: Dra. Aliza A. Lifshitz MD, Directora editorial de Vida y Salud Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México Medicina Interna en la Universidad de Tulane Farmacología clínica en la Fundación Médica Ochsner Post-grado en Endocrinología en la Universidad de California, San Diego

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También puede aparecer durante la edad adulta, creando problemas de autoestima. Para enterarte de por qué se desarrolla el acné en esta etapa y cómo puedes tratarlo para recuperar la belleza de tu piel, ¡sigue leyendo!

Cuando piensas en el acné, seguro se te viene a la mente la adolescencia. En esa etapa de la vida durante la cual se presentan tantos cambios hormonales, el acné se vuelve tu peor enemigo.

Y precisamente por eso, muchas personas piensan con alivio que el final de la adolescencia, es también el final de la pesadilla del acné.

Pero se equivocan. El acné en muchas ocasiones, es una de las herencias de la adolescencia que continúa durante la madurez, es decir, en personas de los 20 a los 50 años o más.

¿Cuál es la diferencia entre el adolescente y el del adulto?

Durante la adolescencia, el acné se manifiesta a través de muchos granitos y espinillas especialmente en la frente, y en algunas ocasiones en el pecho y la espalda.

El acné en el adulto en cambio, se caracteriza por la formación de nódulos profundos en la parte inferior de la cara, es decir, alrededor de la boca, en la quijada y en el mentón.

El acné en los adultos puede causar un impacto emocional fuerte. Su efecto puede llegar al punto de afectar la calidad de vida de una persona, tal como lo hacen otras enfermedades más serias como el asma, la epilepsia, la diabetes o la artritis.

Para Juan, un ingeniero de 30 años, el tener acné en la cara es algo que la causa mucha vergüenza. Cuando siente que le sale un grano, de esos que el mismo describe como que “crecen debajo de la piel y duelen mucho”, Juan no quiere salir a la calle, ni que nadie lo vea.

Juan no está solo. El acné en la madurez afecta aproximadamente de un 25% a un 40% de los hombres y por lo menos, a la mitad de las mujeres adultas.

Si lo piensas, el efecto emocional del acné, es muy lógico, pues aparece por lo general en la cara (también en el pecho y en la espalda) que es nuestra carta de presentación hacia el mundo.

La mayoría de las personas con acné no se sienten bellas ni atractivas y pueden desarrollar depresión, fobia social y ansiedad.

Las causas:

La principal del acné en los adultos es el sebo, una sustancia grasosa producida por las glándulas sebáceas de la piel. Esta sustancia grasosa obstruye los poros, lo cual crea un ambiente perfecto para las bacterias.

Cuando las bacterias se instalan ahí, se produce la inflamación que vemos en los granos. En algunos casos de acné en los adultos, la causa más común de los brotes es el exceso de producción de andrógenos (las hormonas masculinas).

El componente hormonal, es en general, una causa común, pues cuando se presenta un desequilibrio en las hormonas femeninas como el estrógeno, también es posible que se presenten brotes.

Esto es especialmente cierto para las mujeres embarazadas, o aquellas que están atravesando por la menopausia.

Algunos cosméticos y los medicamentos como los cortico-esteroides (recetados, por ejemplo, para la inflamación causada por enfermedades como la artritis) también contribuyen a la aparición del acné durante la edad adulta.

¿Cuál es el tratamiento?

Si tienes nódulos profundos, no creas que los medicamentos de venta libre que encuentras en la farmacia te van a servir. Estos están diseñados para atacar el acné juvenil y por eso es probable que no sean muy efectivos.

Lo ideal, es que consultes a un dermatólogo, quien seguramente te recetará cremas medicadas y pastillas que ayudan a la eliminación del acné.

Opciones de tratamiento:

Medicamentos recetados con retinol (vitamina A), los cuales ayudan a despejar los folículos de la piel y mantenerla limpia (y de paso ¡ayudan a prevenir las arrugas!).

Combinación de cremas con peróxido de benzoilo y antibióticos como la clindamicina para combatir las bacterias.

Jaleas con 5% de dapsone para combatir la inflamación.

Algunas pastillas anticonceptivas (como Yaz, Ortho-TriCyclen u otras), pues ayudan a regular las fluctuaciones de las hormonas.

Antibióticos orales que actúan como anti-inflamatorios.

Medicamentos para la presión arterial como la spironolactona que puede ayudar a regular las hormonas.

Existen soluciones más caras que incluyen la tecnología láser. Pero lo mejor es hablar con un dermatólogo para que explores las opciones que están a tu alcance para que logres controlar el acné y recobres la belleza de tu piel.

No dejes que el acné sabotee la imagen que tienes de ti mismo(a).


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