Hígado graso



Fecha de Publicación: 2015-01-11

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La mayoría de las personas tienen un “cargo de conciencia” dado por la excesiva ingesta de bebidas alcohólicas y alimentos altos en grasa, y es cuando surge la duda en los mismos si su organismo habrá soportado bien esta transgresión alimentaria, preocupándose sobre todo por si su hígado se mantendrá aún con buena salud, o si ya estará padeciendo del famoso hígado graso.

Que es el hígado graso?

Existen dos tipos de hígado graso: el hígado graso alcohólico (HGA) y el no alcohólico (HGNA). En ambos procesos existe un depósito elevado de grasa en los hepatocitos, osea las células del hígado, lo que a largo plazo lleva a inflamación, fibrosis y puede finalizar en la temible cirrosis hepática.

Causas:

La diferencia entre HGA e HGNA radica en su causa, como su nombre lo indica el HGA ocurre en pacientes que ingieren abundante cantidad de bebidas alcohólicas de forma habitual; por otro lado el HGNA ocurre en persona que no ingieren bebidas alcohólicas pero que cuentan con otros factores de riesgo como son la obesidad, diabetes mellitus o elevación mantenida de triglicéridos en sangre.

Síntomas:

Este es el gran dilema, ya que a pesar de tratarse de una enfermedad tan peligrosa, en sus fases iniciales no da prácticamente síntomas; ciertos síntomas que a nivel popular son atribuidas a afectación del hígado como boca amarga, mal aliento, “despellejamiento de las manos” o dolor debajo de las costillas del lado derecho (hipocondrio derecho).

En realidad no son debidas al mal funcionamiento del hígado, sino a otras enfermedades que deben ser investigadas, el hígado graso empieza a dar síntomas tardíamente, por lo habitual cuando ya está en cirrosis hepática y cuando ya no hay mucho por hacer, por eso es importante su diagnóstico temprano.

Diagnóstico:

El diagnóstico temprano es un tanto difícil debido a la ausencia de síntomas en esta etapa como ya se dijo anteriormente, sin embargo si se cuenta con un buen imagenólogo (especialista en ecografía, tomografía, etc), nos puede dar el diagnóstico a través de estos métodos de imagen.

Existen otros métodos nuevos como el fibro-test que a través de una muestra de sangre se puede determinar con cierta precisión la presencia más que de hígado graso, del grado de inflamación a ese nivel; el gran inconveniente de este método es su elevado costo.

La elastografía es un método muy parecido a la ecografía que mide el grado de fibrosis pero al igual que el fibro-test es caro, por último la biopsia hepática se mantiene como el método diagnóstico de elección ante la duda en un paciente que presenta afectación hepática aún no definida y se necesita saber con exactitud cuál es su causa, no es utilizada con frecuencia dado que es muy dolorosa y con cierto riesgo en su proceder.

Tratamiento:

El tratamiento principal para el HGA es la suspensión inmediata de la ingesta de alcohol; en el caso del HGNA todo depende de cual sea su causa, por ejemplo en el caso de los pacientes diabéticos deben mantener un correcto control de sus niveles de azúcar, los pacientes obesos deben bajar de peso a base de dieta y ejercicio al igual que los que tienen los triglicéridos elevados.

Evolución:

Si el hígado graso no es detectado a tiempo, puede seguir la inflamación, fibrosis, y terminar con una cirrosis hepática; en esta última etapa no existe tratamiento curativo sino solo de mantenimiento, sin embargo vale aclarar que la cirrosis hepática no es cáncer como la mayoría de la población lo piensa, si bien es cierto no tiene cura, con un tratamiento adecuado se puede llegar a tener una sobrevida de 5 a 10 años, a diferencia del hepatocarcinoma (cáncer de hígado) que solo tiene un pronóstico de vida de 6 meses a partir de su diagnóstico.

Prevención:

Para poder prevenir la presencia de hígado graso se deben tomar medidas no tan diferentes a las que se recomienda para mantenerse sano: dieta y ejercicio. No se debe ingerir bebidas alcohólicas, y si lo hace debe ser con moderación, la dieta debe basarse en la ingesta balanceada de alimentos saludables como frutas y verduras, carnes rojas y blancas, carbohidratos, tratando de evitar los alimentos grasos o fritos.

Y por último el ejercicio debe formar parte de nuestras vidas, no siendo necesario el ingreso a un gimnasio o tener que realizar carreras maratónicas, sino simplemente con caminar 30 minutos todos los días es un ejercicio más que suficiente además de la dieta para evitar o disminuir la obesidad y de esa forma evitar tener el famoso hígado graso

Dr. Enkly Heredia Andrade,

GASTROENTERÓLOGO



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