Oxitocina, la hormona contra el estrés



Fecha de Publicación: 2014-05-10

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Cuando estamos estresados física o emocionalmente, las glándulas suprarrenales secretan una sustancia denominada adrenalina, y cuya función es la de producir algunos cambios fisiológicos en el organismo para prepararlo para la lucha o la huida, es decir, acelera la frecuencia cardiaca y respiratoria para irrigar y oxigenar bien los músculos de las extremidades inferiores y superiores, detiene los procesos digestivos y de almacenamiento de energía, agudiza los sentidos de la visión, audición, etc.

Toda esta fisiología ya es bien conocida porque desde hace décadas se la ha estudiado minuciosamente, y las conclusiones a las que se ha llegado es identificar a varias enfermedades que son el producto de un estrés prolongado o crónico: hipertensión, diabetes emocional, depresión, por citar las más frecuentes.

Lo que casi no se ha estudiado es lo opuesto, el estado de descanso y recuperación, y esto es producto de otra hormona la oxitocina, la cual realiza exactamente lo opuesto a la adrenalina. La oxitocina es una hormona que se produce por la glándula pituitaria y su secreción es regulada por las células del hipotálamo, una glándula hormonal (del volumen de un poroto) situada en el centro del cerebro, que controla y regula cada glándula y a la vez cada una de las funciones del organismo. El hipotálamo envía impulsos nerviosos que se propagan mediante un entramado de hormonas, enviando impulsos al cerebro.

Cuando la oxitocina está presente en la sangre, se desencadena en el cerebro (concretamente en la amígdala cerebral), una serie de reacciones favorecedores para el comportamiento de las personas.

Recalco que el patrón fisiológico que voy a describir en este artículo es el opuesto a la reacción de (lucha o huida). Como la mayoría de los otros mamíferos, nosotros los humanos somos capaces de movilizarnos cuando el peligro nos amenaza, pero también podemos disfrutar de las buenas cosas de la vida, de relajarnos, de establecer vínculos profundos con los demás, de curarnos.

Del mismo modo que la reacción de (lucha o huida) tiene su propio sistema bioquímico, la experiencia contraria también posee el suyo. La oxitocina desencadena los mecanismos del organismo para la relajación, la reparación del organismo, y el establecimiento de relaciones afectivas.

Este sistema de (calma y recuperación) está relacionado con la confianza y la curiosidad y no con el miedo, la amistad en lugar de la agresividad, el corazón y el sistema circulatorio se relajan mientras que la actividad de los procesos digestivos se intensifica, en un ambiente de paz y de calma, bajamos nuestro estado de alerta y nos volveremos receptivos, abiertos, interesados en todos aquellos que nos rodean.

En lugar del cóctel energético que nos brinda la adrenalina, nuestro cuerpo nos ofrece un néctar de bienestar y curación por medio de la oxitocina Bajo su influencia, vemos el mundo a nuestros semejantes bajo una luz positiva; crecemos, sanamos, esta respuesta también es, a su vez, el efecto de hormonas neurotransmisores, pero hasta ahora el potencial de estas conexiones fisiológicas vitales no ha sido debidamente reconocido ni estudiado.

Dejar de lado el estudio de este sistema dice mucho acerca de los valores que subyacen en la investigación científica, el sistema de (calma y recuperación) es, sin duda, tan importante para la supervivencia como el sistema de (defensa y esfuerzo), y es igual de complejo.

Sin embargo, el sistema del estrés se ha estudiado de manera mucho más profunda, por ejemplo, en la investigación del sistema nervioso autónomo (la parte del sistema nervioso que regula las funciones corporales involuntarias), solo el 10% de los estudios tratan del sistema parasimpático, el cual está relacionado con el descanso y el crecimiento, y el 90% restante está dedicado al sistema simpático, que activa los mecanismos de defensa y estrés.

Numerosísimas conferencias científicas versan sobre el estrés y el dolor, pero muy pocas tratan de la fisiología de la calma, el descanso y el bienestar

Una de las razones por las que la investigación es tan fragmentada es el fuerte énfasis que en nuestra cultura se da a toda actividad dirigida a la consecución de un objetivo, enfocada hacia el éxito. Estamos acostumbrados a definir la actividad como algo dinámico, algo que podemos ver, pero muchos de los procesos y efectos de los sistemas de (calma y recuperación) no son visibles a simple vista, su proceso es lento y gradual, y no son tan fáciles de aislar o definir como los espectaculares mecanismos que se producen en la defensa y el ataque.

Del mismo modo que Nasruddin, en el cuento sufí, buscaba su llave donde había más luz, y no allí donde la había perdido, los fisiólogos han estudiado el llamativo sistema de (lucha o huida), pero no han sido capaces de percibir el más oculto y sutil sistema de (calma y recuperación). Este sistema funciona sobre todo cuando el cuerpo está en reposo

En esta aparente quietud tiene lugar mucha actividad, pero no dirigida al movimiento o al esfuerzo, este sistema lo que hace es ayudar al cuerpo a crecer y a sanar, transforma la nutrición en energía y la almacena para su uso posterior. Cuando nuestro cuerpo y nuestra mente están en calma, tenemos mayor acceso a nuestros recursos internos y a nuestra creatividad, la habilidad para aprender y resolver problemas aumenta cuando no estamos bajo la presión del estrés.

Podemos identificar físicamente que tenemos una baja producción de oxitocina cuando el pabellón de la oreja tiene una coloración pálida y la palma de las manos y las plantas de los pies están frías y no tibias.

Por otro lado, nuestro comportamiento se presenta apático, perdemos el interés por las cosas o las personas, cuando hablamos ya no miramos a los ojos de la otra persona, trabajamos o hacemos las cosas por obligación o compromiso, y ya no disfrutamos de ello.

En STRESS CENTER, nuestras terapias están enfocadas para anular los efectos negativos del estrés físico, tensional o emocional, crónico o agudo, favoreciendo la propia producción de oxitocina en el organismo del paciente a niveles normales, mejorándoles la calidad de vida en muchos aspectos.



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