Persona Incendiaria


Fecha de Publicación: 2013-11-20

Fuente/Autor: Realizado por Dr. Fernando Robles Cuñas – Psicólogo Clínico

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Se entiende por incendiario a aquella persona que provoca un incendio con premeditación y planificación, por afán de lucro o simplemente por maldad, a pesar de no ser piromaniaco, el incendiario experimenta cierto placer al ver lo que provocó al iniciar un incendio, aunque ciertamente no tiene relación alguna con algún trastorno o enfermedad psicológica.

Desde el momento en que una persona inicia un incendio (intencionalmente) se convierte en un incendiario, debe diferenciarse de la piromanía, ya que ésta es una condición mental en la cual el sujeto efectúa sin mala intención el incendio, siendo todo lo contrario al incendiario, quien es consciente de su actuar.

Herramientas empleadas por los incendiarios

Los incendiarios emplean diversas herramientas para iniciar un incendio, utilizan y preparan desde diferentes bombas caseras o preparaciones (como por ejemplo el cóctel molotov) hasta armas un poco más complejas como lanzallamas, fugases, proyectiles explosivos, cohetes, granadas, minas y otros contenedores de sustancias incendiarias.

Algunas veces a las preparaciones se les agregan ciertos aceites para que la sustancia inflamable se adhiera a la superficie sobre la que se produce la explosión.

Aunque muchos de los fuegos se deben a descuidos e imprudencias, hay algunos que están directamente relacionados con la acción intencionada del implicado, y dentro de este grupo, existen principalmente dos tipos de autores:

Los incendiarios y los pirómanos, el grupo minoritario.

Según la psicóloga clínica Elena Borges, el incendiario puede ser cualquier persona, que puede actuar de forma intencionada o por diversos intereses como los económicos, especulativos, o familiares.

Borges explica que los pirómanos se diferencian claramente de los incendiarios porque este grupo necesita de una ayuda psicológica.

Según comenta, los pirómanos encuentran placer en el hecho de prender fuego y se sienten “regocijados” al ver “su propio desastre”, “Actúan así porque tienen una falta de control de impulso”, explica, afirmando que la mayoría de ellos se mantienen en el anonimato.

Además, no tienen interés en integrarse en la sociedad y muestran un claro interés por el fuego desde muy pequeños.


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