Como calmar las rabietas en los niños/as


Fecha de Publicación: 2012-12-28

Fuente/Autor: Realizado por el Dr. Fernando Robles Cuñas - Psicólogo Clínico

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Los padres esperan rabietas de los niños de 2 años de edad, pero los arranques de enojo no necesariamente se detienen después de la primera infancia. Los niños mayores a veces también tienen problemas para manejar el enojo y la frustración.

Algunos niños solo pierden la calma ocasionalmente. Pero a otros parece costarles más trabajo cuando las cosas no salen como ellos quieren, controlar los arranques puede ser difícil para los niños, y ayudarlos a aprender a hacerlo es un trabajo difícil para los padres que los aman.

Intente ser paciente y positivo, y tenga en cuenta que desarrollar estas habilidades toma tiempo y que prácticamente todos los niños pueden mejorar con la orientación adecuada.

El rol de un padre

Manejar a los niños puede ser un reto, algunos días, mantener la paz y la calma al mismo tiempo parece imposible. Sin embargo, cuando está reaccionando a un empeoramiento ocasional del temperamento o a un patrón de arranques, controlar su propio enojo cuando las cosas se encienden hará más fácil enseñar a los niños a hacer lo mismo.

Para ayudar a controlar una rabieta, intente ser aliado de su hijo. Los dos están apoyando a su hijo para que triunfe sobre el temperamento que sigue ocasionando problemas.

Si bien su propia paciencia se puede desgastar debido a los arranques de enojo, la oposición, el desafío, las peleas y las contestaciones, es durante estos episodios que usted más necesita tener paciencia. Por supuesto, usted está enojado, pero lo que cuenta es cómo lo maneja.

Reaccionar a las crisis de su hijo con sus propios gritos y arranques, solamente les enseñará a hacer lo mismo (y de hecho, se asocia con un incremento de las conductas negativas de su hijo).

Pero mantener la calma y manejar tranquilamente una situación frustrante le permite mostrar y enseñar formas adecuadas de manejar el enojo y la frustración.

Digamos que escucha a sus hijos pelear por un juguete en la otra habitación, usted lo ha ignorado, esperando que puedan resolverlo entre ellos. Pero la discusión se transforma en gritos y pronto escucha portazos, el sonido de un golpe y llanto. Decide involucrarse antes de que alguien salga realmente lastimado.

Al momento en que usted llega a la escena de la pelea, puede que esté a punto de perder su propia paciencia, después de todo, el sonido de los gritos es molesto y es posible que se sienta frustrado porque sus hijos no comparten o no están intentando llevarse bien.

(¡Y usted sabe que, dentro de poco, el juguete por el que están peleando se perderá, se romperá o será ignorado!)

Entonces, ¿cuál es la mejor forma de reaccionar?

Con su propio autocontrol intacto, enseñar mediante el ejemplo es su herramienta más poderosa. Hable con calma, claridad y firmeza, no con enojo, culpa, críticas severas, amenazas ni palabras humillantes.

Por supuesto, es más fácil decirlo que hacerlo. Pero recuerde que está intentando enseñar a sus hijos cómo manejar el enojo.

Si grita o amenaza, modelará e inculcará precisamente los tipos de conducta que desea desalentar.

Sus hijos verán que usted está tan enojado y es tan incapaz de controlar su propio temperamento, que no puede evitar gritar, y eso no les ayudará a aprender a no gritar.

Escuche y responda

Una vez que su hijo explique sus emociones con palabras, depende de usted escucharlo y decirle que lo comprende.

Si a su hijo le cuesta trabajo encontrar las palabras correctas, ofrezca algo de ayuda: "así que eso te hizo enojar", "te debes haber sentido frustrado" o "eso debe haber herido tus sentimientos".

Ofrézcase a ayudar para encontrar una respuesta si hay algún problema que se pueda resolver, un conflicto que arreglar o una disculpa que se deba ofrecer.

En muchos casos, sentirse escuchado y comprendido es todo lo que su hijo necesita para recuperar la compostura, algunos niños en realidad solo necesitan ser "escuchados" primero.

Cree reglas básicas y adhiérase a ellas

Establezca y mantenga expectativas claras sobre lo que es y no es aceptable, sin utilizar amenazas, acusaciones ni palabras humillantes.

Su hijo comprenderá el mensaje si hace afirmaciones claras y simples acerca de lo que no está permitido, y le explica lo que desea que haga. Podría decir: "No está permitido gritar en esta casa. Usa tus palabras para explicarme qué te está molestando".

Intente tener estas discusiones antes del arranque de enojo, de forma que los niños conozcan las expectativas con anticipación.

O intente esto:

• En esta familia, no se golpea, no se empuja y no se agrede.

• No se permiten los gritos.

• No hay portazos en nuestra casa.

• No hay insultos.

• No hacemos eso en esta familia.

• No puedes arrojar cosas ni romperlas a propósito.

Encontrar una forma de liberar el enojo (de forma segura)

Es posible que no haya paredes para golpearlas, pero puede sugerir algunas formas para que un niño se desahogue.

Dar algunos saltos abriendo y cerrando las piernas ("jumping jacks"), bailar en su dormitorio, golpear almohadas, hacer garabateo o salir y hacer ruedas de carro son todas buenas opciones.

Otra alternativa es que su hijo elija escribir o hacer un dibujo acerca de lo que le molesta tanto y luego este dibujo pintarlo ya sea con lápices de colores o crayones.

Asegúrese de que los niños duerman lo suficiente

El sueño es muy importante para su bienestar, la relación entre la falta de sueño y el comportamiento de un niño no es siempre obvia. Cuando los adultos están cansados, pueden estar malhumorados o tener poca energía, pero los niños se pueden tornar hiperactivos o irritables, o tener conductas extremas.


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