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Orientaciones para la onicofagia (comerse las uñas)
 
 
 

Fecha publicación: 2012-12-19

Fuente/Autor: Realizado por el Dr. Fernando Robles Cuñas - Psicólogo Clínico
 
Hábito compulsivo de comerse las uñas, las personas nerviosas están más predispuestas, el borde libre desaparece y la uña se sumerge en el lecho ungueal.

Su reiteración en el tiempo provoca lesiones varias, como la inflamación y elevación de los bordes laterales o incluso formaciones verrugosas secundarias a la hiperplasia cuticular.

Los hábitos de morderse las uñas más agresivos pueden provocar hemorragias subungueales y pérdida de tiras ungueales, que pueden dejar espolones ungueales residuales o conllevar la pérdida de toda la uña.

Los desperfectos a nivel de los pliegues ungueales

Son las cutículas y padrastros, pueden manifestarse en forma de "paroniquia crónica" (inflamación aguda del tejido celular de los dedos), con exacerbaciones infecciosas agudas.

En los casos severos se produce un deterioro de la placa ungueal y la formación de cicatrices locales con distrofia de toda la unidad ungueal y anomalías de la matriz.

Las uñas mordidas y posteriormente ingeridas pueden impactarse en la faringe y producir reacciones inflamatorias.

También pueden aspirarse y pasar al árbol bronquial favoreciendo sobre infecciones o diversas complicaciones en el tejido pulmonar.

Las uñas son herramientas que se nos han brindado para facilitarnos la tarea de coger cosas, abrir objetos así como proteger de agresiones externas el extremo de los dedos.

Un dedo sin uñas es un dedo amputado que no puede desempeñar todas sus funciones como es debido.

Igualmente morderse las uñas desde temprana edad puede provocar cuando esta es intensa y se prolonga en el tiempo hipertrofia de los tejidos adyacentes, retroceder la raíz ungueal del borde de la uña, y llevar a graves alteraciones en la estética dental y bucal.

Psicológicos:

Estados obsesivos, compulsivos, agresividad o como forma de calmar momentos de nervios, ansiedad, angustia etc. Cualquiera de estos estados puede desencadenar inconscientemente y de una manera frenética un impulso de comerse las uñas.

El estrés, dificultades para resolver problemas cotidianos que sean sociales, laboral o escolar (exámenes), son causas frecuentes que pueden desarrollar un complejo que lleva a una persona a comerse las uñas.

Tratamiento

La onicofagia se trata sólo con voluntad propia, es decir, sin ninguna ayuda externa, no existe solo un tratamiento concreto para dejar de comerse o morderse las uñas. Se trata de dominar los nervios, ansiedad, o problemas cotidianos que te arrastran a este mal hábito.

Si se trata de un niño hay que ayudarle porque por sí mismo será incapaz de superarlo.

Algunos consejos muy útiles para ayudarle a salir de este sufrimiento

1º) Hacerle tomar conciencia e identificar las situaciones que ACTIVEN su hábito de morder uñas.

Por ejemplo: acariciar, tocar, palpar, frotar o rascar las uñas, los bordes de las uñas y de las cutículas antes de llevarlos a la boca, etc. (apunta todo lo que recuerdes).

2º) Hacerle tomar conciencia e identificar las situaciones que PROVOCAN o ESTIMULAN su hábito.

Por ejemplo: Al estudiar, momentos de exámenes, leer libros, viendo la TV, frente al ordenador, discusiones y nerviosismo, etc. (apunta todo lo que recuerdes).

3º) Hacerle tomar conciencia e identificar las situaciones en que el niño ha EVITADO comerse uñas.

Por ejemplo: practicar actividades deportivas, charlas con amigos, jugando, estar en sitios públicos, escuchar y admitir los reproches de familiares o de amigos cuando se muerde las uñas, cuando está masticando algo, etc. (apunta todo lo que recuerdes).

4º) Enseñarle a realizar constantes autocríticas de la situación de sus uñas.

Por ejemplo: Tengo las uñas muy feas, tengo los dedos torcidos, es un sufrimiento y una vergüenza al verme mis dedos y mis uñas, cuando las dejo crecer me dan ansias de comérmelas y vuelvo a lo mismo, mis uñas me crecen horribles, etc. (apunta todo lo que recuerdes).

En resumen

Tomar conciencia es darnos cuenta de lo que nos pasa o lo que hacemos y a la vez tener la voluntad de modificar o renunciar a nuestras conductas.

En la medida en que vayamos tomando conciencia cada vez que llevamos nuestros dedos a la boca, estaremos progresando hacia la superación de este mal hábito.

También es muy importante relajarle física y mentalmente con practicas de ejercicios de relajación y respiración, yoga, gimnasia, deportes y entretenerle con algún hobby, salir a menudo de casa, ver cosas nuevas y amigos, etc..

De esta manera tendrá la posibilidad de soltar hacia fuera agresividad o frustraciones que hay en él.

La onicofagia infantil tratamiento y consejos

Se ha creído en general que el comerse las uñas en niños puede ser indicador de un problema psicosomático, pero se ha observado que en la mayoría de los casos esta manía empieza con la costumbre de chupar los dedos más alla de los 3-5 años.

Sin embargo para los casos de onicofagia infantil o para los niños que empiezan a morderse las uñas, la primera recomendación es explicar a los niños la importancia que tienen las uñas.

Recomiendo pues, en un primer tiempo, insistir en la adopción de buenos hábitos y explicar al niño las consecuencias que puede tener la onicofagia, aplicando la escala educativa que el tutor crea conveniente como podría ser: explicar al niño lo horrible y feo de tener unos dedos o dientes deformes, negociación sin castigos, criticas ni regaños, ya que pueden empeorar su conducta y hasta deteriorar la relación con sus padres.

En casos severos e incoercibles, se puede probar la aplicación sobre las uñas de aceites vegetales naturales de sabor desagradable como el de jengibre o el de guindilla, que se pueden obtener fácilmente de la maceración de esta materia prima durante 2 semanas en un aceite de oliva.

Una aplicación diaria durante 3 o 4 semanas podría ser suficiente. (Pida esta emulsión en su farmacia como formula magistral).

También se puede probar ponerle guantes como "barrera física" durante algún tiempo, en este caso los padres deben mantenerse firmes para que el niño no se los quite a menudo, excepto para lavarse las manos, bañarse y comer, con promesas repetidas de quitarle los guantes cuando deje de morderse las uñas.

Este método se ha practicado con bastante éxito en niños de edades entre 3 y 6 años. La psicoterapia y la colaboración del maestro en la escuela son de vital importancia y decisivas para desacostumbrar a los niños de este hábito.

En casa se puede aplicar las técnicas Erickson con las instrucciones de un psicoterapeuta que consiste en usar sugestiones intrahipnoticas, cuando el niño esté medio dormido, uno de los padres (de preferencia la madre por existir mayor transferencia emocional entre madre e hijo), debe susurrar con voz muy suave en el oído del niño repitiendo varias veces sugestiones tales como explicar al niño: "Lo horrible y feo que es tener unos dedos o dientes deformes si no deja de comerse las uñas", y con otras palabras similares.

Pero lo más importante es nuestro comportamiento con nuestros hijos, de el dependerá sus futuras conductas.

Si algún miembro de la familia se come las uñas, no tengamos duda de que los hijos nos seguirán el paso para imitarnos en el mismo hábito.

 
 
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