Fístulas anales


Fecha de Publicación: 2012-11-30

Fuente/Autor: Por la Dra. Sandra Nieto E. – Medico Proctólogo

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Las fístulas perianales son trayectos recubiertos de tejido de granulación que comunican el revestimiento del canal anal y más infrecuentemente del recto con la piel perianal.

Clasificación de las fístulas:

La utilización de una clasificación para las fístulas perianales tiene tres objetivos:

Poder establecer un tipo de tratamiento según el tipo de fístula.

Permitir él pronóstico individual del tratamiento, tanto en cuanto a frecuencia de recidiva como de incontinencia.

Permitir la evaluación comparativa de unos resultados con las series de la literatura.

La clasificación más usada actualmente es la de Parks1

Con ella, las fístulas se clasifican en interesfinterianas, transesfinterianas, supraesfinterianas y extraesfinterianas.

Es conveniente resaltar que esta clasificación tiene dos problemas, ya que en muchas ocasiones es difícil saber si una fístula es transesfinteriana alta o supraesfinteriana. Por otra parte, esta clasificación no incluye las fístulas subcutáneas.

Fístula Compleja: Frecuentemente se observa en la literatura el término de fístula compleja. Este es un término impreciso, porque una fístula compleja implica la existencia de una fístula cuyo tratamiento implica un mayor número de recidivas o de trastornos de la continencia.

En este sentido, se incluyen como fístulas complejas las producidas por enfermedades que tienen una tendencia a recidivar mayor que la de las fístulas de origen criptoglandular, como la enfermedad inflamatoria y la hidrosadenitis.

También son consideradas como fístulas complejas las recidivadas y aquellas que tienen trayectos secundarios.

De todas formas, también es cierto que la frecuencia de recidivas e incontinencias va a depender de otros factores como: la experiencia del cirujano, el tipo de fístulas que trate y la técnica que utilice.

Epidemiología

La frecuencia de esta enfermedad en la población general es desconocida, La enfermedad es más frecuente en hombres que en mujeres en una proporción de 5 a 1.

Etiología

Si excluimos las fístulas secundarias a otras enfermedades, como la enfermedad inflamatoria intestinal y la hidrosadenitis, las debidas a traumatismos, o bien a cuerpos extraños ingeridos, se asume que las fístulas perianales producen como consecuencia de una infección de las glándulas anales1.

Estas formaciones se localizan en el canal anal al nivel de la línea pectínea, su orificio interno está al nivel de las criptas de Morgagni.

Según esta hipótesis la infección de estas glándulas por gérmenes entéricos da lugar a la formación de un absceso el cual se puede difundir a través de los distintos espacios del canal anal, dando lugar cuando son drenados o se abren espontáneamente, al orificio externo de las fístulas.

La etiología de las fístulas anales primarias no está aclarada definitivamente.

La prevalencia de la enfermedad es desconocida.

Signos y síntomas

Si el orificio externo de la fístula es permeable, esta solamente da lugar a la salida de unas gotas de pus diariamente, las cuales obligan al paciente a utilizar gasas o compresas para evitar el ensuciamiento de la ropa interior.

Por el contrario, cuando el orificio externo de la fístula se epiteliza y se ocluye se produce la sintomatología de un absceso perianal que desaparece cuando se drena espontánea o quirúrgicamente.

La alternancia de esta sintomatología es lo que hace que el paciente acuda a la consulta médica.

La existencia de esta enfermedad presupone la existencia de un orificio cutáneo en el periné, cuya distancia al margen anal generalmente se relaciona con la cantidad de masa muscular del canal anal que atraviesa, excepción hecha de las fístulas subcutáneas.

Generalmente es posible palpar el trayecto de la fístula desde el orificio externo hacia el canal anal y en muchos casos determinar la presencia del orificio interno y con todo ello establecer la presencia de una fístula e incluso clasificarla. . Nunca se deben emplear estiletes para intentar localizar el orificio interno de la fístula, ya que la exploración produce dolor, e incluso puede dar lugar a lesiones.

La cirugía de la fístula implica la actuación sobre la musculatura esfinteriana del canal anal, por ello, es posible causar trastornos en la continencia. Por todo ello es necesario, determinar el estado de la continencia anal del paciente antes de la intervención quirúrgica. Con ello se pretende decidir el tipo de intervención y advertirle al paciente de una modificación de la misma. Para evaluar la continencia, se debe usar alguna de las escalas existentes, con amplia difusión en la literatura.

Tratamiento

El tratamiento de las fístulas es quirúrgico. La utilización de pegamento de fibrina, propuesta como alternativa por algunos autores para evitar los trastornos de la continencia no ha dado ningún resultado.

Las técnicas comúnmente utilizadas en el tratamiento de las fístulas depende mucho de la clasificación es la fistulotomía. La asociación a la misma de la marsupialización de la misma las fístulas de mayor complejidad, la técnica de elección es discutida.

Cada una de las que se pueden emplear tienen sus proponentes y detractores en base a sus resultados de continencia y de recidiva.

Las técnicas a las que nos referimos son:

Fistulectomía con o sin colgajos.

Fistulotomía.

Lazadas empleadas como medio de drenaje o de corte.

Cuidados postoperatorios

Los cuidados postoperatorios incluyen la administración de una pauta analgésica, y los cuidados propios de una herida que debe cerrar por segunda intención.

Para aliviar el prurito, el paciente debe lavar la herida mediante un bidé o una ducha de teléfono, secando la zona sin rozamiento.

Algunos médicos prefieren retrasar la deposición mediante fármacos otros utilizar una dieta regular desde el primer día se ha mostrado como indiferente en el único estudio realizado en la literatura médica.

Complicaciones inmediatas alejadas

La mortalidad de este tipo de la cirugía es nula.

Las complicaciones postoperatorias del tratamiento quirúrgico son la retención urinaria, y la hemorragia inmediata.

Las complicaciones alejadas más importantes son la incontinencia y la recidiva.


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