Cordales Incluidos



Fecha de Publicación: 2012-11-02

Fuente/Autor: Por la Dra. Lilian Fernández – Odontóloga

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Los terceros molares {cordales o muelas del juicio) pueden ver interrumpido su proceso eruptivo, esto provoca su retención parcial o total dentro de los maxilares, es una situación frecuente que afecta aproximadamente al 75% de la población.

La Principal causa de inclusión es la impactación del cordal por falta de espacio para su aparición en boca. Puede impactarse por su mal posición cuando el cordal se inclina o por la imposibilidad de perforar la cortical, ósea, como ocurre cuando está demasiado próximo a la rama ascendente de la mandíbula.

Pero también puede quedar retenido por otras causas:

Quistes, Anomalías radiculares, fracturas óseas por exodoncias previas, Anquilosis...

En ocasiones erupciona parcialmente y queda cubierto en parte por fibromucosa.

Si el cordal no llega al plano oclusal no tiene funcionalidad. Para estimar la dificultad de la cirugía de cordales se valora, entre otras.

La Inclinación del cordal respecto al eje del segundo molar, la profundidad, la proximidad a estructuras adyacentes (nervio dentario inferior, seno maxilar... ) y la morfología de las raíces.

Patogenia

La patología derivada de la inclusión del cordal puede tener diferentes orígenes:

Origen infeccioso: Abscesos, Sinusitis, Osteítis, Lesiones a distancia como artritis o uveítis...

Origen mecánico: Reabsorción de las raíces de los dientes adyacentes, caries del cordal o segundo molar, patología periodontal, Úlceras en la mucosa cuando se inclinan hacia esta… y algo que hay que considerar es su erupción tardía que puede provocar una inestabilidad protética dolorosa (la prótesis removible estimularía su erupción).

Origen tumoral: Quistes, Ameloblastomas, ulceraciones leucoqueratósicas que pueden degenerar en carcinomas.

Origen neurológico: Debido a la localización de los cordales, sobretodo los inferiores y a la pericoronaritis crónica, puede producir alteraciones nerviosas o vasomotoras, algias faciales, trismos, parálisis facial ipsilateral, alopecia areata…aunque solo podemos asegurar que el cordal es la causa cuando estas molestias cesen tras la extrtacción.

Cirugía de cordales incluidos

La extracción profiláctica de cordales asintomáticos se ve justificada en los siguientes casos:

Cuando los cordales se encuentran bajo prótesis removible porque esta puede estimular su erupción.

CordaJes semierupcionados que pueden padecer pericoronaritis, caries distal en los segundo molares o problemas periodontales.

Pacientes que van a ser sometidos a radioterapia.

Cuando el cordal incluido interfiera en una cirugía ortognática, no se puede justificar la extracción de cordaJes para evitar el apiñamiento o prevenir problemas de espacio, ya que no tienen prácticamente ninguna influencia.

En cualquier caso los cordales incluidos pueden desarrollar una patología asociada y si el cordal presenta sintomatología está aconsejada su extracción quirúrgica.

Episodios recurrentes de infección.

Caries en el propio cordal o en el segundo molar.

Formación de quiste dentigeno, paradental, radicular, enfermedad periodontal debida a la posición del cordal. Reabsorción externa del cordal o radicular del segundo molar.

Las contraindicaciones de está cirugía son relativas ya que hay que valorar el balance riesgo vs. beneficio, también se debe valorar el grado de apertura bucal, porque si se encuentra muy limitada no es posible el abordaje quirúrgico por vía oral.

Además para estudiar la dificultad de la extracción quirúrgica, se valoran las líneas de Winters, trazando tres líneas imaginarias sobre la imagen radiográfica, que mide ángulo de impactación, visibilidad del diente al levantar el colgajo y profundidad del hueso, que hay que resecar (con osteotomías extensas) se realizará odontosección.

Complicaciones de la cirugía de cordales

Intraoperatorias: Fracturas dentarias u óseas, desplazamientos del cordal hacia el seno maxilar, espacio pterigomaxílar, suelo de boca, hemorragia, dilaceración de tejidos blandos, enfisema subcutáneo.

Lesiones nerviosas (neuropatías, hipoestesias o anestesias), Luxación de mandíbula, exposición de gran superficie radicular del segundo molar, comunicación oronasal, alergia al anestésico u otro medicamento utilizado.

Postoperatorio: Dolor (durante las 48 o 72 horas y que disminuye progresivamente), un dolor más tardío implica la aparición de complicaciones.

Inflamación (persistencia durante varios días), la recuperación depende dela gravedad de la lesión y de la edad del paciente. Generalmente la sensibilidad se puede restablecer en seis meses y como máximo en dos años.

Alveolitis seca, hematomas, infección secundaria, dehicencia de sutura, ronquera, nauseas o vómitos por la anestesia. Mayor informe vea nuestro aviso.



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