La obesidad en el siglo XXI


Fecha de Publicación: 2012-08-12

Fuente/Autor: Por el Dr. Carlos Manuel Gómez - OMNI Hospital Guayaquil

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Como otras veces en la historia de la medicina, llegamos tarde a resolver el problema.

En la actualidad, la obesidad es una situación de proporciones epidémicas que cobra anualmente un gran número de víctimas debido a las complicaciones de las enfermedades con las que se asocia, se tiene estimado que para el año 2015 se registraran 2,300 millones de adultos con sobrepeso y 700 millones de personas con obesidad, por lo que debimos de haberla prevenido desde hace tiempo, corrigiendo muchos de los factores que influyen en su desarrollo.

De los muchos factores que producen la obesidad, actualmente sólo se la podemos modificar:

La actividad física, cantidad y calidad de comida que se puede ingerir.

Por lo que no cabe duda que en la actualidad el único medio efectivo disponible para el tratamiento de la obesidad mórbida es la cirugía bariátrica.

En estos años de experiencia en el tratamiento de obesidad, considero que es imprescindible hacer entender al paciente de su enfermedad, la cual es una adicción a la comida, acompañada de componentes hereditarios, sicológicos y metabólicos, lo que la convierte en una enfermedad de las mas difíciles de tratar, por lo que hay que saber que está dispuesto el paciente hacer para afrontarla con responsabilidad y poder mejorar su condición.

No hay varitas mágicas para tratarla, de hecho, el tratamiento nunca es sencillo.

Desgraciadamente también somos testigos de la multitud de soluciones milagrosas que se ofrecen, que prometen sin esfuerzo y a bajo costo, desaparecer la obesidad y proporcionar figuras corporales ideales en pocos días.

Estos remedios son causa de que el paciente invierta inútilmente y genere falsas expectativas, para que después de varios fracasos, pierda la esperanza de llegar a un peso saludable y su autoestima sea más golpeada.

Si bien, la obesidad es un flagelo para la salud, no debe alterar la maravillosa verdad de la dignidad de la persona, que es la realidad más maravillosa del universo a la cual ninguna enfermedad puede restar valor.

Nos escribe una paciente que sufría de obesidad, narrando cómo esta realidad de la persona no se respeta y se instrumentaliza, desconociendo el infinito valor que tiene, tan solo por ser persona.

Dice: “Gracias por ayudar a sanar mi alma, mi corazón, mi espíritu y todo mi ser, además de reconstruirme en mi totalidad, a recuperar la integridad y confianza en mi misma, ante la sociedad, dejando de ser el punto señalado al que siempre todos agredían, por la obesidad. Por desgracia, por esta enfermedad somos sometidos a un trato desagradable, humillante !Tan solo por ser gordos….!”

Por lo que la dimensión corporal, consecuencia primaria de comer, ha pasado a ser una forma de ver la condición y el prestigio social del hombre.

Antes, las personas delgadas traducían pobreza y enfermedad, mientras el sobrepeso daba cuenta de opulencia y bienestar.

Sin embargo en la actualidad, la obesidad ha pasado a ser digno de ignominia, desprecio, de reprobación o en el mejor de los casos de trato conmiserativo.

El hombre es el único ser que bebe sin tener sed, come sin tener hambre y tiene relaciones sexuales en todo momento.

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