Quiza comer mal sea mas barato; pero…lo barato sale caro!



Fecha de Publicación: 2011-09-04

Fuente/Autor: Dra. Shirley Sánchez de Aguilar - Diplomado Internacional en Nutrición y Dietética.

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Podría ser, más sin embargo; lo más probable es que el efecto sea justo el contrario ya que, actualmente, es mucho más barato comprar y consumir alimentos con alto contenido calórico y bajo valor nutricional, que aquellos que son frescos y nutricionalmente más sanos y equilibrados, por ejemplo: una cola, para el almuerzo de una familia numerosa alcanza y “sobra” siendo hasta más “rápido y cómodo” que exprimir naranjas y obtener un sano y delicioso jugo. Eso sin contar con que, para algunos, comer en exceso representa el 'bálsamo' que nos alivia, aunque sea temporal y ficticiamente, de las preocupaciones añadidas que conlleva la actual incertidumbre económica.

Es importante subrayar que el poder adquisitivo y/o la educación están relacionados íntimamente con la obesidad, el reto con el que nos enfrentamos es cómo utilizar este conocimiento para el beneficio de la sociedad.

Para esto hemos de identificar primero la raíz del problema: ¿Es la obesidad el resultado de la falta de recursos económicos, o de la falta de una educación apropiada (incluyendo por supuesto, la educación nutricional)? Esta disyuntiva no es fácil de resolver dada la estrecha unión entre ambas. Por lo tanto, la evidencia inclina la balanza hacia la importancia de la educación (o falta de la misma) como motor que nos lleva hacia el peso saludable o la obesidad.

De hecho, estudios demuestran que incluso en sujetos que están genéticamente predispuestos a la obesidad, al tener una educación universitaria (provechosa) cancela totalmente el riesgo genético a añadir kilos en exceso. Aparte de eso, desde el punto de vista práctico, es probablemente mucho más difícil enriquecer a toda la población que educarla (aunque a largo plazo, lo segundo lleve a lo primero).

Además, es importante que esta educación se ponga en práctica en aquellos momentos en que somos más maleables, es decir durante la infancia y adolescencia. Por lo tanto, si realmente queremos prevenir la obesidad y así evitar ese futuro apocalíptico que algunos pronostican para nuestra sociedad, es esencial que se introduzcan los contenidos de Nutrición en todos los niveles: pre-escolar, escolar, básica y secundaria, etapas esenciales para la adquisición de hábitos saludables.

Para conseguir este objetivo es imperativo tanto educar a los futuros educadores, como incluir la enseñanza de la Nutrición en los cursos de actualización y formación permanente de los actuales profesionales de la formación.

Pero no nos olvidemos de que la responsabilidad principal sigue estando en el entorno familiar. De nuevo, las estadísticas lo han demostrado claramente. Los niños que hacen al menos una de las comidas principales de la manera tradicional, es decir en familia, tienen menos riesgo de obesidad, como también, gozan de una mejor salud física y mental, además me atrevo a decir que incluso son mejores estudiantes. Esto nos hace pensar en el viejo proverbio chino: “regala un pescado a un hombre y le darás alimento para un día, enséñale a pescar y lo alimentaras para el resto de su vida”. Semejante a lo que intento explicar en este artículo, y con el cual concluiría diciendo: “dale a un niño de comer y lo alimentaras un día, enséñale a comer y lo harás saludable para el resto de su vida”. Para mayor información vea nuestro aviso en está pagina el de Relax Dance, de la Dra. Shirley Sánchez.



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