El poncho, ingenio ancestral



Fecha de Publicación: 2017-08-12

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La tradicional pieza que usan los habitantes de este pueblo consta de dos caras, cada una con su respectivo color y diseño. El más reconocido es el lado azul y un secundario con colores claros y figuras cuadriculadas.

Con un “Ali pacha”, que significa todo bien, el otavaleño Luis Vega recibe a quienes lo visitan en su puesto de venta de artesanía. Él explica que los ponchos confeccionados con colores oscuros son utilizados por “los hombres serios”, es decir aquellos que están casados o comprometidos. Mientras que usar un poncho de colores vivos es sinónimo de juventud y soltería.

Además, de lo que le han contado sus abuelos, el poncho de Otavalo, azul de un lado y de colores claros y figuras cuadrículas al otro, significa la dualidad del universo, “lo bueno y lo malo”.

César Morales, quien trabaja con su esposa en la plaza de San Francisco vendiendo artesanías y prendas de vestir, entre ellas los ponchos, explicó que para conseguir este proceso se corta la lana a la oveja y se lava en el río; luego de secarse a la intemperie y quedar de color blanco, en un torno se enrolla conformando un hilo. Con dos paletas, se carda o afloja para proceder a cepillar y luego confeccionar.

Morales dice que vestir el tradicional poncho de dos caras puede llegar a costar 320 dólares y “no cualquiera puede usarlo en cualquier situación”. Este se usa en compromisos especiales y en eventos importantes. La vestimenta interior consiste en un pantalón blanco, camisa blanca y alpargatas. Para cubrir la cabeza, el sombrero negro, como señal de luto.

De su parte, Mercedes Albarrán Yamberla, de 70 años, una de las vendedoras más antiguas de San Francisco, recordó que antes de llegar a Cuenca hace 45 años todavía tejía ponchos, bayetas, fajas, chalinas y otros artículos.

En el caso del poncho azul marino, se teñía con el “tinturado en el baño” con montes, mientras que los colores lacre, habano y chocolate se conseguían con el nogal.

Reveló que esta indumentaria ya no se vende, pues “en el mismo Otavalo se está perdiendo esta costumbre”. En diseños se observan figuras geométricas y decoración con llamas y el sol.

Investigación

Raúl Cabrera, artesano e investigador, aseguró que el poncho otavaleño es una mezcla de culturas y tradiciones que devienen de antes de la época española y tienen una mezcla entre las culturas Otavalo, Aymara, Quichua y posiblemente de la cultura Nazca, con diseños muy parecidos.

Pero más allá de la influencia anterior de estas culturas, existe un pueblo que aún mantiene el uso del pocho con idénticas características al de Otavalo. Se trata de los habitantes de la isla de Taquile, en Perú. La única diferencia es que ellos utilizan el pantalón y la camisa de color negro.

Además, dijo Cabrera, la cosmovisión dentro de cada cultura les permite registrar los diferentes sucesos y plasmarlos, en este caso, en los ponchos. A ello se suma la creencia tradicional, que ahora la conocemos como religión, y que antes era la creencia básica de la vida.



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