Tradiciones que nunca se perderán: El rodeo montuvio



Fecha de Publicación: 2017-08-11

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Esta fiesta criolla se vive se organiza con ocasión del día de la raza. El coso es una estructura redonda de caña guadúa y de al menos ocho metros de alto, llena de graderíos.

Entre las haciendas es una lid pareja y apasionante. Tal vez la culpa es de Cristóbal Colón y su hazaña del 12 de octubre de 1492. Los rodeos montubios, mas de 500 años después, tratan de preservar la identidad y celebrar el amor a los campos y animales. El personaje central de esta fiesta es el montubio, campesino de la costa. Hombre trabajador, hijo de españoles, indios y negros asentados en Guayas, Los Ríos y Manabí.

Sobre las tierras de esas zonas rurales, se levanta el escenario el llamado coso. Las claves del oficio son las botas, los sombreros grandes que cubran del sol, trajes vistosos, espuelas y la habilidad innata del montubio para montarse y mantenerse sobre el caballo chúcaro, aquel no domesticado, que se convierte en la atracción, reseña Manual Baquerizo, Presidente de la Asociación de Ganaderos del Litoral. La destreza que emplea en el campo la utiliza en el "show" que ya es un ritual y parte del folclor ecuatoriano. No hay rodeo sin barra. El montubio se gasta hasta tres cajas para disparar su revólver de grueso calibre al aire.

Una competencia

La competencia se realiza entre haciendas, la que acumule más puntos gana. Todo El Año ansían que llegue el día en que puedan mostrar su pericia. Si hay que catalogarlo, el rodeo son "las olimpiadas del campo". Entre las pruebas de destreza resaltan la enlazada; los chalanes se forman en V para conducir al caballo al lugar donde otro lo enlazará (de espaldas, de pié o acostado). Otros le amarrarán las patas. Muchos, sin importar edad y sexo, terminan estrellados contra el suelo.

Las mujeres y los niños

La presencia de mujeres y niños es un punto aparte. La mujer no solo participa en el concurso de "Criolla Bonita", sino que participa en ciertos números galopando y dominando al potro salvaje. El público la premia con aplausos; el reconocimiento se extiende a los más pequeños, quienes con un metro y medio de estatura hacen gala de su linaje y se enfrentan con potros chúcaros y vacas veloces. La fiesta termina en un gran baile al aire libre.

Los montubios

Los montubios son personas dicharacheras, sencillas, generosas, que en su cotidianidad mezclan lo moderno, pero mantienen viejas costumbres.

Aunque no es reconocido oficialmente, el montubio mantiene su propio léxico y generalmente entre ellos prefieren llamarse con apodos, en los que destacan algún defecto corporal, por eso no es raro escuchar: ñato, trompudo o yegua parida, si la persona tiene un abdomen prominente.

Usan camisas y pantalones de última moda, pero están más cómodos sin zapatos; en su cinto se incorporaron los celulares pero tampoco dejan de lucir un revólver o una pistola.

Lucen relojes de última tecnología, pero se despiertan con el canto del gallo.

El lazo o veta que utilizan para dominar reses o caballos es de cuero de vaca. Su elaboración es una actividad que se ha inculcado por generaciones.

Incluso el escenario para el rodeo refleja el estilo montubio. Las cañas guadúas, que dan forma a cientos de casas en la zona, son el material básico para construir la plaza del rodeo.

De acuerdo a ciertos datos proporcionados por hacendados, esta tradición viene desde épocas remotas, ya que el montubio nació con destrezas y habilidades que se vinieron cultivando en los mismos corrales y potreros de los hacendados, en aquella época servía para el deleite del patrón e investigando, esta tradición se va acrecentando es así que el recinto Junquillal, ahora parroquia de Salitre, se llevó acabo el primer rodeo en el año de 1952 dirigido por los señores Raúl vera, Cosme Díaz Miranda , entre otros moradores, por espacio de cuatro años, en aquella oportunidad participaron las haciendas de san José, el Pijío, armenia, caridad, etc. Rodeos que eran simplemente construido en forma de corral, sin graderío solo con bramadero en el centro, el espectáculo era gratis.

Brevario

En el año 1957 edificaron el primer rodeo en Salitre, en pleno centro de la ciudad con la iniciativa de los señores Diomedes Iñiguez, Isidro López, Guillermo Freire, entre otros. Posteriormente se lo organizó en diferente lugares de este pueblo como en las calles Abdón calderón puerta de zinc entrada del pueblo y en lo que actualmente en la cooperativa de Ahorro y Crédito en” Salitre” , LTDA.

Por los años 80, un grupo de ciudadano decidió organizar estos rodeos con fines comerciales, mas tarde la asociación de ganaderos coge la batuta manteniendo la tradición año a año.

General Vernaza es otra de las parroquias de Salitre, donde la autenticidad del folclor se mantiene desde el año de 1962 dirigido por el señor burgos Zapater, hacendado montubio de gran prestancia y de invalorable tradición cultural. Don Pepe nos comento que en Vernaza se mantiene intacta la tradición, edificando los rodeos con material del medio, tales como caña guadua, madera, clavos, alambres, construyéndolos de 12 gradas que abarca aproximadamente 3.000 mil personas, se utilizan 1.500 cañas , donde para construir este coso se utiliza 8 personas por espacio de tres semanas consecutivas en doble jornada entendido en la materia.

La hacienda Pijío, una de las pocas del cantón es rica y su innatas tradición montubia, parece que aquí el tiempo se detiene a su acogedor clima en medio de la naturaleza día a día los trabajadores elaboran todo el equipaje tales como gamarilla, la misma que es elaborada de la clin del caballo, la soga confeccionada del cuero de la vaca, la montura tallada de un tronco de madera del mando y un sin numero de aderezo que en belleza al corcel, a la hacienda Pijío denominado reserva y patrimonio cultural del cantón, por su alto historial montubio autóctono y por su riqueza invalorable de ordeñar las vacas dos veces al día.

DÍA DEL MONTUBIO

Todos los años el 12 octubre, para la gente montubia es un desafío consigo mismo, no hay mejor fiesta que esta para él, muy de madrugada se levanta amaneciendo el alba toma su desayuno, se dirige a la hacienda donde ordena el equipaje sin descuidar ningún detalle, se encamina al establo, observa y arregla el potro que le toca montar par luego reunirse con los demás, integrando la hacienda que va a ingresar orgulloso y erguidos desfilan en sus caballos convencido de que están listo para demostrar sus destreza antes el pueblo y que para ello es el mejor estimulo al ingresar al Rodeo (coso), va acompañado de su criolla bonita, con su sombrero en mano saludan al publico y malabares con su acémila para acto seguido acercarse al bramadero y con un rito religioso convertido en costumbre se arrodillaba al bramadero, lo tocan y se persignan, encomendándose al éxito, participan en la doma pelo a pelo, siendo este uno de los actos mas atractivos para el publico y de gran importancia para el domador, ya que el potro que monta es chúcaro en indomable, cuando sale victorioso de esta hazaña alza sus brazos al publico en señal de que la misión fue exitosa, recibiendo a cambio el caluroso aplauso, otro de los números es la enlazada con el pie, que consiste en la ubicación de los representante de la hacienda en lugares estratégicos para que el caballo pase por el intermedio de ellos, donde lanzan la soga tratando de enlazarlo, también acostumbra amarrar un pedazo de soga de cuero en el lomo de una vacona brindando algarabía y placer, ya que quien resulte triunfador es invitado posteriormente a competencias mas exigentes

Los turistas que se dan cita a esta fiesta de la raza lo hacen con el propósito de vivir cada instante el transcurso del evento con alto beneplácito y una dosis de motivación constante.

El montuvio

El montuvio es proveniente de un mestizaje con indeterminado porcentaje de indio, procedente de los negros y del español, a primera vista impresiona la clasificación de una etnia que es preferible definir a parte de su alma briosa, encarnación del espíritu de la campiña es salitreña, donde el montubio simboliza innegable factor de identidad cultural ecuatoriana.

Es oriundo o nativo del lugar como sus padres y abuelos, dedicados a las labores del campo, guiados por la infalible ciencia ancestral, dedicados a la productividad agrícola trabajando en los desmontes cultivando en la huerta, sale de madrugada, silbando el campesino con machete en mano rumbo a su lugar de trabajo, efectuando actividades como de barbilla o navegar, rozar, deshierbar, podar, pajarear, sembrar, cortar, talar y un sinnúmero de actividades propias del convivir en el agro, es tan fuerte y arduo el trabajo que le origina cansancio produciéndole sed, busca afanadamente como calmar esta ansiedad, dirigiéndose a pozos, pozas o riachuelos, uniendo sus manos, se sirve el agua que le aplicaría su deseo.

Esta sacrificada labor la culmina a las 11h00 de la mañana elevando su mirada al sol, confirma que ha cumplido con su tarea, al llegar el fin de semana o sábado con su beneplácito y satisfacción que su labor encomendada ha concluido se apresta a coger sus caballos equipándolo con su correspondiente aderezo y tomando su alforja y guardamano se encamina al pueblo mas cercano para proveerse de los víveres que le abastecerán para la semana posterior, al llegar a la tienda, compra lo básico, sin descuidar dejar un saldo para su inseparable aguardiente convertido ya en una vieja costumbre, por lo general de regreso a casa llega ebrio, sin perder la lucidez, a paso moderado y precautelando su alforja llena de víveres al bajarse de la acémila llama a su mujer o hijos para que le ayuden a desmontar lo que trae consigo, sino tiene previsto libar en otro lugar, despoja el equipaje del corcel, lo baña y suelta al petróleo.

El montubio de innata identidad es sincero, humilde, honesto, bondadoso, hospitalario, amable, cortes, cariñoso, cohibido y de poca paciencia, esta ultima heredada de sus ancestros que se deduce por la constante explotación de patrón o amo de su idiosincrasia y que según mantienen hasta la actualidad, ya no por lo antes mencionado, sino por la sociedad injusta y mala intencionada y por los politiqueros que ven en ellos la humildad e ingenuidad.

Aprovechándose de la invalorable virtudes que el montubio posee. Esto hace que este ser se convierta en importante, sobresaliendo de el su bravura y valentía que lo mantiene la tente ante cualquier injusticia. a este individuo se lo describe como un ser imprescindible el agro, llegándoselo a comparar con una mañana sin aurora o como un tarde ser sin caída del sol .

El montubio es risueño, alegre, bohemio, y galán por excelencia, con su típico piropos versos y moraleja y sin pensar dos veces no hay chica que se le escape cuando esta enamorado, sacrifica el tiempo que sea necesario hasta poder atrapar su presa visitando continuamente lugares donde frecuenta su media naranja, puede ser a lado de un poso, en el tablado de lavar, como un árbol en una huerta, en el rio, en los desmonte, en la celebración de santos y cumpleaños, velorios, en la fiesta del pueblo o en cualquier lugar que tenga la oportunidad.

Cuando el montubio esta enamorado es celoso y cicatero sin importar lo que es posteriormente pueda suceder con reacciona de manera inmediata y rustica , se viste de forma llamativa sobresaliendo las camisa de a cuadro y estampados , intentando situarse en lugares estratégicos, aparentando tener suficiente dinero, manteniendo siempre su mirada fija a su posible conquista, Silva y canta melodía rokolera, sobresaliendo la música de guitarra, es amante de dar serenatas con continuas dedicatorias, bebe aguardiente en acceso dando entender que en la razón de su embriagues es su amada, chalanea su mejor potro que para el es una vitrina, luciéndolo bien aderezado paseándose de frente, realizando destreza en sus caballo, tales como sacar a paso , haciendo una serie de habilidades como el caracoleo, hacer lo que la asimila retroceda, etc.

Todos esto por darle atender a la chica que es el único y en muchas ocasiones saludándola con su tradicional sombrero, insinuándose que todo lo que efectúa es por ella y para ella, se atreve a desafiar el peligro trepándose arboles frutales como de mango, zapote etc.,

La mejor fruta

Con tal de obsequiarle la mejor fruta es capaz de trasladarse a lugares aledaños, sin importarle donde le coja la noche o el amanecer. Es supercitioso y creyente a la vez el montubio teme al muerto, duende y las animas, al tiempo que reza los santos encomendándole su salud de cuerpo y alma, cuando oye cantar a la Valdivia, presencia de la mariposa negra, dentro de la casa y el latido apresurado del corazón que le anuncia la muerte de un ser.

También cree en la caída de una estrella que se pierde en el infinito, dentro del hogar, la familia tiene su creencias y al cantar del chagui, el bramido del fuego de la leña en el fogón de la caída de la cuchara que indica la visita de una mujer u hombre, al acostarse por la noches a su hamaca a descansar de la ardua labor realizada en el día se deleita plácidamente escuchando el cantar de la punta estaca, el silbido de los grillos y el cantar de las ranas, en el transcurso de la noche duerme su zozobra como ellos dicen, con un ojo abierto y otro cerrado, al olfatear y escuchar de repente el chiflido del güin chin , los continuos ladridos de los perros que anuncia la presencia de un ladrón rodando la casa, coge el arma en mano se mantiene vigilia para precautelar la propiedades, de la misma manera es despertada por el zorro que sube en el árbol donde duerme las gallinas, el montubio acostumbra colocar una hojalata alrededor del tronco del mismo para evitar que el zorro se trepe, el campirano es pre cauteloso cuando anda en las campiñas su único fiel y compañero es el machete que le sirve de protección en los peligros improvisos, se acerca muy despacio al sitio donde canta el tilingo, garrapatero ollero y la casacas anunciando la presencia de un animal, en muchas ocasiones un conejo, gato, culebra, etc.

Es crédulo del domingo 7, martes 13, en la quebrada del espejo , en el gato negro, cree que no hay que sepultar el difunto con la caja demasiado grande, dentadura de oro y botones en la ropa, ya que esto anuncia la muerte de otro miembro de la familia.

Dueño De Su Identidad

Jinete en alazán de raza criolla cabalga atravesando el potrero de la hacienda; ligado a la panza del caballo por la presión de sus piernas se mantiene gallardamente erguido en la montura de madera, con leve movimiento de la mano derecha, con leve movimiento de la mano derecha, tensa la rienda, sobre el antebrazo izquierdo, sostiene un fino gallo de pelea y adorna el pellaje tostado de sus pies descalzos, luce espuela roncadoras que tintinean centellando con los primeros rayos del sol.

Corono su cabeza el sombrero alón de rústico tejido, curtido por el uso diario igual que la envoltura de su propio cuerpo donde la simbiosis de un mestizaje con indeterminados porcentajes de cholo, de indio Milagro-Quevedo, de negro y de Español, vuelve a primera vista imprecisa la clasificación de una etnia que es preferible definir a partir de su alma briosa, encarnación del espíritu de la campiña Salitreña, donde el montubio simboliza innegable factor de identidad cultural Ecuatoriana.

Asentado a los extensos territorios de la prodigiosa y fértil cuenca del Guayas, que forma parte Urbina Jado encontramos al montubio Salitreño.

Son oriundos o nativos del lugar como sus padres y abuelos porque han vivido dedicados a labores del campo, guiados por la infalible ciencia ancestral, dominando los movimientos lunares en relación con los ciclos de la productividad agrícola, trabaja en los desmontes, en la huerta, desde que el sol se anunció.

Sale silbando el campesino dirigiéndose a su lugar de trabajo a cumplir con las faenas cotidianas en varias ocasiones efectúan dicha actividad en pozas veraneras, desbarbillando o navajeando maravillas, barba de ratón, tripa de pato, mondonguillo, entre otros montes. Es tan fuerte y arduo el trabajo que le origina cansancio produciéndole sed y espontáneamente toma agua de cualquier lugar uniendo sus manos sirviéndole como recipiente; en época de verano rozando o tareiando los invierneros con machete y garabato a brazo abierto recoge el monte con barredora, horqueta o muleta para quemarlo. Esta difícil y sacrificada labor culmina a las once de la mañana cuando el labrador y cultivador de nuestro verde y florido campo, alza su mirada al sol y confirma con su sombra o cuando el estómago le gruñe al medio día, esto le sirve como reloj indicándole su hora de terminar el trabajo, sirviéndose del machete y rabón que maneja cual prolongación del propio brazo realiza desde las más rudas faenas hasta los más delicados menesteres, como tumbar un árbol, quitándole las espinas a una rosa, pelar rápidamente una gallina o decapitar al adversario que intente arrebatar a su prenda.

El garabato

Como punto de apoyo y complemento inventó el garabato, instrumento hecho de una rama de árbol que corta a la medida justa para no tener que doblarse en exceso labrándole una una horqueta en el extremo, para poder rozar en monte, alcanzar los frutos bajos o atrapar la cabeza de la culebra cuando presiente su mortal presencia.

Pero es en las artes de vaquería y en la destreza del jinete donde el montubio se luce como heredero indiscutible de las virtudes hispanas, galopa pampa a pampa, el animal le responde, caracoleando con elegancia, lo acompaña y los transporta de pueblo en pueblo, lo espera al pie de las cantinas, galleras y lo anima en las lides sentimentales.

Se luce realizando magistrales proezas de quitación, doma de potros, enlazadas, pialadas, así como desafíos de ingenio en el cantón de improvisadas coplas y amorfinos, también hierra y cuida al ganado vacuno con singular maestría, conoce los secretos del cuajo natural para amasar su queso y cuajada, callado y vergonzoso frente a sus patrones y a extraños, tras beber algunas copas de aguardientes se torna locuaz y hasta agresivo, suelta de pronto la ironía, es pendenciero y alegre, expresivo, suelta de pronto la ironía, es pendenciero y alegre, expresivo y masculino para el baile, del cual disfruta mucho con su pareja, femenina y graciosa, llena de garbo, coquetería y sencillez, casi siempre bromea la guitarra para entonces sus endechas de amor en un pasillo o para acompañar la colpa improvisada del amorfino rebosante de ingenio de picardía que suscita el contrapunto chispeante y espontáneo, en franca demostración de juglaría.



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