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Bolívar nació hace 231 años y su pensamiento jamás se borrará de los pueblos libres
 

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Hoy 24 de julio se conmemora un aniversario más del natalicio del Libertador Simón Bolívar, la más importante personalidad de la histórica lucha de los pueblos latinoamericanos.

En la ciudad de Caracas, nació el 24 de julio de 1783, Simón José Antonio de la Santísima Trinidad de Bolivar y Palacios, proveniente de un aristocrático matrimonio, cuyos padres fueron don Juan Vicente Bolívar y Ponete; y doña María Concepción Palacios y Blanco. Mas claro, Simón Bolivar, así se ha difundido su nombre por todos los rincones de casi dos siglos y medio desde su nacimiento, 231 años y su pensamiento sigue latente.

A la edad de 14 años, Bolívar ingresó como cadete de las milicias de Blancos del Valle de Aragua, y dos años más adelante, ya era subteniente. Luego, en el año 1799, viajó a España, y allá desarrolla totalmente su completa vocación. También, conoce las ideas y doctrinas de grandes filósofos españoles que sostenían el principio de la soberanía popular, rechazando los poderes absolutos reconocidos al rey.

En España se sintió fascinado por el genio de Napoleón Bonaparte, y alternó en los círculos intelectuales y políticos más elevados, entre ellos con el sabio Alexander Von Humboldt quien le manisfestó su opinión de que ya su país estaba listo para la independencia.

En el año 1805, visitó Roma con Simón Rodróguez, y es así que Bolívar juró en el Monte Sarco “Qué no daría descanso ni reposo a su alma has romper las cadenas del opresor español”, juramento que luego supo cumplir.

Simón Bolívar contribuyó de manera decisiva a la independencia de las actuales Bolivia, Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y Venezuela. Le fue concedido el título honorífico de Libertador por el Cabildo de Mérida en Venezuela que, tras serle ratificado en Caracas, quedó asociado a su nombre. Los problemas para llevar adelante sus planes fueron tan frecuentes que llegó a afirmar de sí mismo que era “el hombre de las dificultades” en una carta dirigida al general Francisco de Paula Santander en 1825.

Todo el pensamiento y la acción bolivarianos se hallan fuertemente influidos por los enciclopedistas de la ilustración y sobre todo por Rousseau y las ideas de la Gran Revolución Francesa.

Las huellas

En el año 1797 se inscribe en la Academia Militar como cadete. A comienzos de 1799 marcha a Madrid, donde se dedica a estudios de historia, literatura e idiomas. Después llega a París. Conoce a la sociedad francesa. En la capital de la Francia napoleónica, llena de bellezas del intelecto, encuentra en aplicación práctica todo lo que le había enseñado su profesor Simón Rodríguez. Al principio es un admirador entusiasta de Napoleón Bonaparte. Sin embargo, después de su coronación se siente desengañado.

Romper cadenas

El 15 de agosto de 1805 Bolívar y Samuel Robinson (Simón Rodríguez) su maestro, se encuentran en Roma, en el Monte Sacro y ahí hace el siguiente juramento: “ ¡Juro delante de usted, juro por el Dios de mis padres, juro por ellos; juro por mi honor y juro por la Patria, que no daré descanso a mi brazo ni reposo a mi alma , hasta que no haya roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder español!”

En 1810 va a la Gran Bretaña como comisionado ante el gobierno británico. Tras el cumplimiento de su misión diplomática, vuelve ese mismo año a su patria y en la Sociedad Patriótica de Caracas es uno de los más firmes defensores de la independencia, que el Congreso venezolano proclama el 5 de junio de 1811.

Cabalgando a la historia

Bolívar se incorpora al ejército del general Miranda. En 1812 cae en manos del ejército real. No obstante, Bolívar, con la ayuda de antiguos amigos, consigue salvarse y en Cartagena de Indias escribe la “Memoria dirigida a los ciudadanos de la Nueva Granada por un caraqueño”, uno de sus escritos fundamentales, en el que expresa su credo político.

Comienza la época de las expediciones militares, en la que alternan las victorias y las derrotas. Durante su estancia en Jamaica escribe, en 1815, su famosa Carta a Jamaica, primer esbozo o proyecto de Constitución. En 1819, Bolívar convoca el Segundo Congreso de Venezuela, en el que presenta el proyecto de Constitución. Poco después inicia Bolívar la expedición para la liberación de Nueva Granada, la actual Colombia. En agosto de 1819, Bolívar entra victorioso en Bogotá. A propuesta suya, el Congreso proclama en noviembre de ese mismo año la Ley Fundamental de la República de Colombia, que comprendía las actuales Venezuela, Colombia, Ecuador y Panamá. Después de la batalla decisiva de Sabana de Carabobo, el ejército libertador entra el 29 de junio de 1821 en Caracas, la ciudad natal de Bolívar. Sigue después la liberación de Ecuador y a fines de 1824 Bolívar triunfa en el Perú. Así termina la etapa de la lucha armada de liberación.

Este mismo año, cuando supo que Simón Rodríguez, había vuelto a América tras una larga correría por Europa, Bolívar escribió al viejo maestro desde Pativilca, diciéndole: “Usted formó mi corazón para la libertad, para la justicia, para lo grande, para lo hermoso. Yo he seguido el sendero que usted me señaló. Ud. fue mi piloto, aunque sentado sobre una de las playas de Europa”.

En 1825 se reúne el Congreso peruano. Bolívar rechaza los poderes limitados que se le ofrecen y marcha al Alto Perú, donde funda un nuevo Estado, la República de Bolivia. Para el nuevo Estado prepara en el año 1826 una propuesta de Constitución, en la que expresa sus ideas políticas sobre la organización de los países liberados.

Insurrección

Mientras tanto, el general Páez organiza una insurrección contra el gobierno en Bogotá, la “Cosiata”. Bolívar vuelve a Caracas y consigue dominar la situación, aunque las fuerzas que tratan de dividir al país adquieren predominio. Los conflictos entre Bolívar y el vicepresidente Santander se acumulan, hasta que se produce el rompimiento entre ellos. Bolívar sale de Caracas. Ante el Congreso, reunido en Bogotá, presenta el 27 de septiembre de 1827, juramento como presidente de la República. Seguidamente, sin embargo, debe hacer frente un ataque del ejército peruano contra Ecuador.

A comienzos de 1830 prepara en Bogotá el Congreso Constituyente. Venezuela se separa y proclama la independencia. Al mismo tiempo crece la oposición en Nueva Granada. Bolívar abandona la función de presidente y emprende un viaje a la Costa. En Cartagena le conmueve la noticia del asesinato del general Sucre. Piensa viajar a Europa, pero muere súbitamente el 17 de diciembre de 1830.

La grandeza de la personalidad de Bolívar no reside solamente en su capacidad militar y sus actividades literarias, sino sobre todo en su lucha de liberación, por encima de las fronteras nacionales, contra la opresión extranjera, por la libertad y la independencia. Por eso Bolívar es considerado como el Libertador de América Latina. Ese legado político bolivariano tiene también validez en la actualidad.

Culto a la personalidad

La figura y pensamiento de Bolívar han sido evocadas en América Latina por distintas corrientes políticas para defender sus ideas y proyectos, que van desde la extrema izquierda hasta la extrema derecha. La sacralización de la figura de Bolívar es, sin embargo, muy notable en Venezuela, siendo utilizada por los gobiernos de turno para justificar y blindar sus proyectos. El historiador Germán Carrera Damas ha descrito el proceso de formación del culto a la personalidad de Simón Bolívar. Otro historiador venezolano, Manuel Caballero, también dedicó varias obras a analizar la propagación de ese culto para fines políticos por parte de diversos grupos en Venezuela y fuera de ella.

Ya Páez, pese a sus conflictos con Bolívar, usó su figura para unificar a la población bajo su mando. Durante mucho tiempo numerosos parlamentarios venezolanos se habían negado a rendir culto a Bolívar. Recién el 30 de abril de 1834 los congresistas en tordo a Páez consiguieron aprobar un decreto que permitía el culto al llamado Libertador. El decreto estipulaba, además, que Bolívar 'regresase' al congreso, al menos en forma de estatuas de mármol.

El 30 de abril de 1842 José Antonio Páez firmó un decreto en el que, entre otras cosas, se ordenaba repatriar los restos de Bolívar, llevar luto por ocho días si se era empleado público, celebrar un aniversario fúnebre en toda capital de provincia y dar días de luto a todos los empleados. Además, se ordenaba erigir efigies de Bolívar en todos los salones del Congreso y del Ejecutivo. Páez no consiguió cambiar el nombre de Caracas por el de Ciudad Bolívar. Angostura sí recibiría este nombre en 1846.

El historiador Damas habla de una concepción teológica de la historia en la que se veía a la Independencia como obra titánica de un solo hombre. El historiador alemán Norbert Rehrmann comenta: en los primeros años de la reconstrucción eran evidentes las ventajas de semejantes visiones. Después de todo, a todos los que iban contra estos mandamientos, los amenazaba el castigo del creador, aunque fuese en la forma de sus representantes en la tierra. Guzmán Blanco fue el segundo caudillo después de Páez que volvió a aumentar el culto a Bolívar. Se introdujo la moneda de El Libertador, que luego se llamaría Bolívar. Guzmán Blanco, que quería afianzar el centralismo, renombró la plaza mayor 'Plaza Bolívar' y encargó en Italia una estatua ecuestre de Bolívar para que ocupara el centro de ese espacio.