MACHALA, VIERNES 21 DE FEBRERO DEL 2020

Bolívar Madero: Referente de ciudadanía

Contento 4
Me divierte 24
Me Encanta 19
Me Sorprende 2
Me Molesta 28
Me entristece 4

Redacción

    @diariopinion

   viernes 14 de Febrero del 2020     |        1443

El 14 de febrero de 1971, a las once y quince minutos de una noche brillante, luego de haber atravesado, en su vehículo,  el puente de La Iberia, con rumbo a su casa en la ciudad de Machala, el corazón de Bolívar Sabino Madero Vargas dejó de palpitar repentinamente. Una vieja dolencia ya no pudo resistir más y cedió en este día de tanto significado para una sociedad que entonces celebraba con sinceridad aquellos sentimientos esenciales del ser humano, el amor y la amistad.  

 

Don Bolívar había dedicado todo aquel día, aún siendo domingo, al ejercicio de su pasión: el servicio a una colectividad de la que vivía preocupado por darle el rumbo correcto a la prosperidad. Ya no estaba en campaña política; más bien pasaba muy delicado de salud, agotado con su frágil corazón; condición de la que sabía, le podría causar un desenlace fatal en cualquier momento. Pero si a ese  corazón le faltaban fuerzas, a su alma le rebosaba una voluntad inagotable de acción cívica, aunque ambas circunstancias no eran compatibles en un juego de equilibrios; así que el espíritu de don Bolívar se impuso, dispuesto a dejar el último latido en su campo de lucha predilecto, con sus tácticas personales, por  la conquista del progreso mediante el desarrollo alternativo de la producción agrícola. Después de haber sostenido una larga e intensa jornada de trabajo con trabajadores y campesinos de la parroquia El Guabo, dejó de existir y comenzó a convertirse en personaje para la historia nuestra, en un referente de lo que debe ser un hombre ciudadano.

 

Son muchas las cualidades,  las funciones y obras que don Bolívar concretó en su vida; pero esta vez queremos dedicarle el homenaje a uno de sus dones principales, a una virtud que en la actualidad ha desaparecido, no obstante su necesidad: la modestia. Bolívar Madero Vargas fue dos veces Asambleísta, Alcalde de Machala, Gobernador de El Oro, Rector del colegio 9 de Octubre, Director Provincial de Educación, Jefe del Cuerpo de Bomberos, dirigente deportivo, directivo de la Casa de la Cultura, maestro, y activo participante en toda gestión que se hubiere realizado en beneficio de la población y de sus instituciones; quizás su tarea más significativa  fue la de haber  encabezado la Junta de Reconstrucción, que él mismo había contribuido a crear para resucitar a la Provincia después del colapso sufrido con la ocupación peruana de 1941-42. En todas ellas su preocupación consistió en concretar las obras a través de procedimientos transparentes y eficientes en tiempos de austeridad, donde no hubiere despilfarro de recursos, y mucho menos, interferencia de la corrupción, Detestaba el protagonismo y las mesas directivas; en lo posible trataba de no figurar durante los actos públicos, prefiriendo confundirse entre el público; y no lo hacía por timidez, carácter del que no tenía una pizca, al haber sido un personaje extrovertido y muy aficionado a bromear con sus amigos.   Modestia, honradez, agilidad, lucidez, todo ello en un hombre que se confundía con su gente y que salía en busca de los más necesitados para darles hospedaje y alimentación. ¡Cómo hacen falta ilustraciones de esta calidad, la de los sabios, en nuestros tiempos agobiados por la insolencia de los  arrogantes!  (O)


  Fuente :  

Rodrigo Murillo


  ARRIBA

P