MACHALA, MIÉRCOLES 17 DE JULIO DEL 2019

NO PERDAMOS DE VISTA LO MÁS IMPORTANTE

Contento 5
Me divierte 23
Me Encanta 23
Me Sorprende 14
Me Molesta 29
Me entristece 13

Redacción

    @diariopinion

   domingo 21 de Abril del 2019     |        1741

 

 

Mientras nuestros hijos estaban creciendo, mi esposo y yo buscamos todos los recursos que pudimos para ayudarnos a criarlos.

Leímos varios libros y escuchamos charlas del Doctor James Dobson, sicólogo cristiano, fundador de Enfoque a la Familia; un programa de radio que luego se convirtió en una organización sin fines de lucro, que provee recursos dirigidos a la familia.

El otro día leí una publicación del Doctor Dobson en Facebook que decía: “Si deseamos que nuestros hijos sean amables, agradecidos y agradables, entonces esas cualidades se las debemos de enseñar, no solo esperar que las tengan.” 

Cuando nuestros tres hijos estaban pequeños, tratamos de dedicar bastante tiempo a su formación. Para nosotros siempre ha sido más importante la actitud y lo que tienen en el corazón, que sus calificaciones y/o logros académicos, deportivos y artísticos.

Los que conocen a nuestros hijos, objetivamente hablando, no con ojos de “mama gallina”, saben que son muchachos talentosos. Son inteligentes, tienen un talento musical excepcional y han sido excelentes deportistas. Desde que estaban pequeños, como hacen la mayoría de los padres, los mandamos al “tour” por diferentes actividades.

Estuvieron en clases de natación, de tenis, jugaron futbol, tomaron clases de batería, guitarra, piano, canto, etc., y poco a poco cada uno fue escogiendo su camino. Para nosotros fue trascendental que ellos no solamente se enfocaran en los estudios, sino que hicieran otras actividades como deportes y música, las cuales aportaron muchísimo a su desarrollo integral.

Nosotros teníamos amigos que cuando sus hijos no sacaban buenas calificaciones, el castigo era cortarles el deporte o la música. Nunca hicimos eso y no nos arrepentimos. Estamos seguros que el tiempo que dedicaron a esas actividades, contribuyó enormemente a desarrollar áreas como la disciplina, el trabajo en equipo, la perseverancia, la paciencia, el respeto, la obediencia, el carácter y el control de las emociones, que al final tienen más valor que las calificaciones. 

A muy temprana edad pudimos ver las aptitudes que cada uno tenía en la música y los deportes e hicimos todo lo que estuvo a nuestro alcance para que ellos las desarrollarán, pero siempre estuvimos encima de cuidar su actitud.

Recuerdo cuando Andrés decidió jugar tenis por un tiempo, tendría como 11 años cuando comenzó a entrenar y a participar en torneos. Para mí era una pesadilla ir a los juegos, apartando los nervios que me daban, me enojaba presenciar escenas de papás y mamás “perdiendo la cabeza” cuando su hijo fallaba un punto o peor aún, perdía el partido. Y qué les puedo decir de los niños malcriados e irrespetuosos, tirando raquetas o gritándole al árbitro luego de una decisión.

Después de un tiempo, Andrés prefirió jugar fútbol, pero las escenas anteriores continuaron repitiéndose, tal vez en menor escala. Los tres estuvieron en el equipo de fútbol del colegio, lo cual nos dio la oportunidad de poder inculcarles la importancia de ser, ante todo, educados, tolerantes, amables, respetuosos y obedientes.

Para nosotros siempre fue más importante que tuvieran todas estas cualidades, a que fueran los mejores  jugadores en su posición. La música nos dio la oportunidad de enseñarles otro conjunto de valores como la humildad, la perseverancia, la disciplina, la apertura de su corazón y la gratitud. 

Ahora que son adultos y que dos de ellos han iniciado su vida profesional; sus jefes, colegas, clientes y socios, no solo aprecian sus conocimientos y experiencia, sino también, su corazón y su actitud ante toda circunstancia. Sebastián, que todavía está en la universidad, se ha ganado el cariño y respeto de profesores, compañeros y autoridades, por su calidad humana.

Espero no sonar arrogante por reconocer y estar orgullosa de nuestros hijos; tienen defectos y muchas cosas que mejorar, como todos, pero sus corazones son especiales. Reconozco que sin el amor y la sabiduría de Dios en nuestras vidas, no hubiera sido posible transmitir con profundidad dichos valores.

No perdamos de vista lo más importante que es criar seres humanos con principios y valores. Proverbios 22:6 dice: “Instruye al niño en el camino correcto, y aun en sus vejez no lo abandonará”.

 


  Fuente :  

POR: KARLA ICAZA M.


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