MACHALA, MARTES 11 DE DICIEMBRE DEL 2018

La apuesta histórica de Europa

Contento 12
Me divierte 31
Me Encanta 29
Me Sorprende 11
Me Molesta 4
Me entristece 3

Redacción

    @diariopinion

   jueves 6 de Diciembre del 2018     |        1377

 

Las últimas semanas han sido el período más notorio  –y crucial– de los 11 años de existencia del euro. Primero  crisis griega y rescate. Cuando la crisis se extendió a Portugal y España, descomunal salvataje. Finalmente, el Banco Central Europeo realizó compras inéditas de bonos de España, Portugal, Grecia e Irlanda. Todo esto era inimaginable hace un mes.

Estos días han estado jalonados, también, por sorprendentes –y erradas– predicciones. Que Grecia sería echada de la unión monetaria. Que la eurozona se dividiría en una Unión Europea del Norte y una Unión Europea del Sur. O que el euro –e incluso la Unión Europea– se desintegrarían cuando Alemania le diera la espalda al proyecto.

Sin embargo, en vez de bajar sus cartas, los líderes europeos redoblaron la apuesta. Entendieron que su apuesta sería enormemente costosa si resultaba equivocada. 

Quienes pronosticaron la muerte del euro se equivocaron porque entendieron mal la política. El euro es el símbolo del proyecto europeo. Jacques Delors, uno de sus artífices, una vez llamó a la moneda única “la joya de la corona de Europa”. Abandonarla sería equivalente a declarar un fracaso a todo el proyecto de integración europea.

Es cierto que los alemanes están indignados por el salvataje a Grecia. Es verdad que Angela Merkel es la primera canciller alemana de postguerra que no vivió la Segunda Guerra Mundial. Pero sus opiniones y acciones están moldeadas por la sociedad en la que vive, la cual a su vez está determinada por esa historia. Y lo que vale para Merkel vale para Europa. Esta es la razón por la cual los líderes europeos tuvieron que tragar saliva y tomar esas medidas sin precedentes.

Pero, habiendo redoblado su apuesta, ahora los europeos deben hacer que la unión monetaria funcione. Europa tiene una excelente moneda. Tiene un excelente banco central. Pero le faltan otros elementos para una correcta unión monetaria. Necesita crearlos  –rápidamente– lo cual exige por fin ocuparse de asuntos que hasta ahora eran intocables.

Primero, Europa necesita un pacto de estabilidad riguroso. Eso sucederá ahora porque Alemania lo exigirá. Como propuso la Comisión Europea, el pacto fortalecido tendrá límites más duros para el déficit de países muy endeudados. Se eliminarán  excepciones. Se solicitará a los  gobiernos que permitan a la Comisión examinar sus planes presupuestarios con anticipación.

Segundo, Europa debe flexiblizar sus mercados laborales. El ajuste, en la unión monetaria de los Estados Unidos, tiene lugar en parte mediante la movilidad laboral. Esto nunca podrá aplicarse a Europa en igual grado, dadas las barreras lingüísticas y culturales.

En cambio, Europa tendrá que apoyarse en la flexibilización salarial para aumentar la competitividad de sus regiones deprimidas. Esto no es algo que tengan en abundancia. Pero las recientes rebajas de sueldos del sector público en España y Grecia son un recordatorio de que Europa es, de hecho, capaz de una flexibilización salarial. Allí donde los sistemas nacionales de negociación salarial sean un obstáculo, la Comisión Europea tendrá que decirlo y exigir a los  países que lo modifiquen.

Tercero, el área euro necesita un coseguro fiscal. Debe tener un mecanismo para realizar transferencias temporarias a países que hayan puesto en orden sus finanzas públicas pero sufran shocks.

Seamos claros: esto no es un argumento a favor de la “unión de transferencias” que espanta a  Alemania, las transferencias en curso a países como Grecia. Esto es un argumento en pro de transferencias temporarias a países como España, que tenía equilibrios fiscales antes de las crisis pero que luego fue golpeada por el colapso inmobiliario y la recesión. Es un argumento en pro de un seguro fiscal que corra en ambas direcciones.
Cuarto, la eurozona debe tener  un adecuado mecanismo de financiación de emergencia. Las emergencias no deben ser manejadas con planes ad hoc por 27  ministros de finanzas frenéticos para alcanzar una solución antes que abran los mercados. Y los gobiernos europeos, en su desesperación no deben presionar al Banco Central Europeo para que coopere.

Tiene que haber reglas claras que rijan los desembolsos, estipulen quién está a cargo y cuánto dinero hay, y no que se necesite el acuerdo de 17 parlamentos de 17 países cada vez que haya que actuar.

Finalmente, Europa necesita una regulación bancaria coherente. Una de las razones por la cual es tan difícil la crisis en Grecia es que los bancos europeos están descapitalizados, muy endeudados y llenos de bonos griegos, lo cual descarta la posibilidad de reestructurar –y por lo tanto alivianar– la carga de la deuda griega. Esto sucedió porque la regulación bancaria europea no está bien. Los “colegios” de reguladores, la supuesta solución, son inadecuados. Si Europa tiene un solo mercado y una sola moneda, necesita un solo regulador bancario.

Esta es una formidable agenda, y hasta se la podría calificar de irrealmente ambiciosa. Pero es el programa que Europa necesita terminar para lograr que funcione su unión monetaria.

 


  Fuente :  

Beatriz Cádiz


  ARRIBA

P