MACHALA, SÁBADO 15 DE DICIEMBRE DEL 2018

El juego de la Exacción

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   domingo 23 de Septiembre del 2018     |        1972

La definición de exacción en el diccionario castellano es acción y efecto de exigir impuestos y cobros indebidos. La imagen de la Asamblea Nacional- AN- ha decaído mucho más, cuando siguen emergiendo denuncias de servidores de ese poder que fueron presionados a entregar aportaciones y “vueltos” a legisladores que les gestionaron sus nombramientos. Es decir, han salido voces de un ambiente desesperado que bien lo podremos entender de la pobreza.

En otro romance, la AN se ha convertido en casa de denuncias sobre presuntos cobros de parte de legisladores a sus subalternos que han inadecuado su conducta en estos casos de presuntos delitos de exacción. No se puede decir que esto viene desde muchos años atrás. Si así fuera, entonces, el poder legislativo ha sido un “bomba de tiempo” en cuanto a corrupción. Y la pregunta del millón ¿Qué corrupción es la que investiga la AN? Si en sus barbas el andamiaje de la corrupción ha estado a flote (…).  

La recaudación imperiosa de “impuestos” se ha convertido en exigencia de “prestaciones”, posturas de requerimientos de aportes apremiante para el pago “voluntario” de tal cual antojo del asambleísta, cuya contribución ilegal al cobro injusto y violento es sancionado por la ley. Esta clase de exacción se ha configurado en el interior de la AN como aquel pordiosero que sube al bus y pide clemencia por una caridad. Así es más o menos lo que se entiende con las famosas “contribuciones” del funcionario de rango inferior que ha sido víctima de un cobro indebido como si fuera un derecho. De ahí, el único criterio unitario es que el asambleísta funcionario público, abusando de su cargo, se sirve del engaño o del fraude para conseguir un beneficio patrimonial, ya sea el perjuicio para el patrimonio público como para el patrimonio privado.

Por consiguiente, entrando en el conocimiento de la exacciones ilegales establece que “La autoridad o funcionario público que exigiere, directa o indirectamente, derechos, tarifas por aranceles o minutas que no sean debidos, será castigado, sin perjuicio de los reintegros a que viniere obligado, con las penas de multa y suspensión de empleo y cargo público [...]”. En consecuencia, podemos destacar que se trata de un delito esencialmente doloso y de pura actividad, es decir, no es necesario, para la consumación del tipo, que el sujeto activo consiga las cantidades reclamadas. Basta, pues, con la exigencia de las mismas directa o indirectamente para entender consumado el delito.

Por otro lado, a diferencia de lo que ocurría en el Código anterior, la acción típica se refiere, tanto a los supuestos en que se cobra una cantidad mayor de la debida, como a aquellos en que se exige un derecho, tarifa por arancel o minuta que no existe obligación de pagar. En cuanto a los posibles concursos que pudiesen plantearse con el delito de cohecho, como norma general, absorberá por consunción, a la exacción ilegal, tal y como viene manteniendo la línea jurisprudencial, y ello para evitar un trato punitivo privilegiado a favor del funcionario.
 

 

 


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