MACHALA, DOMINGO 23 DE SEPTIEMBRE DEL 2018

ALGO MÁS QUE PALABRAS

CORREGIRSE Y ENMENDARSE: Amar es vivir fuera de sí, a corazón abierto, sin temor a mirarse y a verse en camino”

Contento 19
Me divierte 7
Me Encanta 10
Me Sorprende 12
Me Molesta 37
Me entristece 27

Redacción

    @diariopinion

   miÉrcoles 12 de Septiembre del 2018     |        405

SEGUNDA PARTE:

Tenemos que poner más alma en nuestro quehacer diario, si en verdad queremos dejar a nuestros descendientes un mundo menos fracturado y violento, al que hoy le devora el egoísmo y  falta de auténtico amor entre análogos. Ojalá aprendamos a enmendarnos, a sentir nuestra pequeñez de no ser nadie sin los demás, a tomar la inquietud de reencontrarnos como propósito diario, desafiando la adormecida conciencia de la mundanidad que todo lo somete al interés del poderío. Desde luego, ha llegado el momento de derrumbarnos y recapacitar, de ver otras salidas más humanas, de que los moradores de todas las culturas practiquen más que nunca la sintonía de la escucha, para entrar en consideración con toda vida humana, por minúscula que nos parezca.

 

Realmente cuesta entender que, en medio de los desafíos que presenta el orbe actual, no se reconsidere que lo armónico llega de la mano de lo justo, y que teniendo voluntad de dejarnos acompañar por lo auténtico y por la equidad, por muy amargos que sean los días, mejoraremos nuestras atmósferas al menos con más sosiego, y por ende, renacerá una nueva época, en la que esta diversidad ya reconciliada, hará florecer nuevos espacios, donde caminar juntos, donde trabajar unidos,  porque el tiempo no se detiene, continua sin cesar y hemos de ponernos de acuerdo. Pero, ciertamente, hasta que los que ocupan puestos de responsabilidad no acepten con valentía su modo de ejercer el poder, sirviendo a todos y sin oprimir a nadie, va a ser difícil sentir ese mundo unido que todos decimos anhelar. Lo decía la inolvidable Misionera de origen Albanés naturalizada India, Madre Teresa de Calcuta (1910-1997): “El que no vive para servir, no sirve para vivir”; y, cuánta razón tiene su célebre frase, porque vivir es legarse más allá de las meras palabras, no enriquecerse de nuestros semejantes, jamás robarles como suelen hacer esa legión de corruptos que ocupan algunos pedestales con poder en plaza. ¡Qué degeneración más tremenda el espíritu de la corrupción!

 

Por cierto, la reciente llamada del presidente de la Asamblea General de NN.UU, el eslovaco Miroslav Lajčák, de que “las Naciones Unidas se necesitan más que nunca y, sin embargo, hay gobiernos que no parecen entender eso”, debiera de hacernos repensar la idea, de que hemos de ponernos todos a servir más y mejor, sí quieren bajo el estético intelecto de que amar es vivir fuera de sí, a corazón abierto, sin temor a mirarse y a verse en camino. Porque la concordia llega con el perdón siempre a punto, después de fusionarse a la cátedra del donarse; que, en el fondo, es desprenderse de uno mismo, llorando con el que llora y riendo con el que ríe. (O)

 

 


  Fuente :  

Víctor Corcoba Herrero


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