MACHALA, VIERNES 7 DE AGOSTO DEL 2020

Integración y revolución productiva

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   domingo 29 de Julio del 2018     |        1733

Si la revolución tecnológica marcha con acelerador a fondo, la integración económica tampoco se detiene e impulsa a países, como al Ecuador, a dinamizar transformaciones estructurales en sus sistemas educativos, articulados con producción, comercio y servicios, para generar economías de escala y eficiencia productiva.

La integración tan antigua como la historia humana, cambia culturas, modos de producción, como los ayllus que se federaron y confederaron e hicieron el llamado Reino de Quito. Eugenio Espejo, en el aislante colonialismo, bregó por la integración de las regiones de la Audiencia y de esta con otras para fluir producción, comercio y bienestar, cultura: le dijeron subversivo. Simón Bolívar impulso la unión de Estados para hacer política común frente al mundo exterior.

Empero, solo a mediados del Siglo XX el Ecuador comenzó a salir de su soledad,  después de perder inmensas extensiones territoriales, diez o más veces de su actual extensión. El 8 de mayo de 1948 se firmó la Carta de Quito que dio origen a la Unión Económica Grancolombiana, antecedente del Grupo Andino, creado por la Declaración de Bogotá de 1966 con Bolivia, Colombia, Ecuador, Chile, Perú y Venezuela. Abandonaron Chile y Venezuela. Ecuador también habría salido por la conducta irascible de Rafael Correa.

La primera integración comercial del Ecuador fue en 1961 con la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio, ALALC, constituida por Argentina, Brasil, Chile, Paraguay, Perú, Uruguay, a los que adhirieron Colombia, Ecuador, Bolivia y Venezuela. En 1980 se transformó en Asociación Latinoamericana de Integración, ALADI. Procesos débiles.

El Pacto Andino surgió ambicioso, de avances lentos y un Parlamento inoficioso. En el 2011 surgió la Alianza del Pacífico integrada por Colombia, Perú, Chile y México, para dinamizar sus economías y fluir mejor sus relaciones con Asia y Europa. Tienen resultados halagadores y en diciembre adicionarán a Canadá, Australia, Nueva Zelandia y Singapur, quienes le darán mayor peso económico y comercial. Mercosur (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay) camina a ser parte de ella; así, están camino a representar el 90% del PIB latinoamericano.

América Latina impulsa el libre comercio sin muletilla “imperialista”, porque el otrora “titiritero yanqui” forcejea por parapetarse en el proteccionismo y en el bilateralismo que antes reprobó. La Alianza del Pacífico no se detiene y otra meta inmediata es sellar acuerdos con otro grupo del Pacífico: el TPP, por sus siglas en inglés, que incluye a, más de los ocho países citados, a Japón, Malasia y Brunei, asociación esta desdeñada por el gobernante estadounidense, pero que ahora la ve como refugio para amortiguarse de las represalias arancelarias chinas.

El gobierno del Ecuador ha pedido ser miembro asociado de la Alianza. Esperamos no sea retórica y lo haga ruta del destino del país, para lo que imperativo es hacer, sin demora, transformaciones profundas en el sistema educativo, articulándolo a los nuevos desafíos productivos, comerciales y de servicios; subsidiar lo indispensable, promover transferencia tecnológica, eficiencia, transparencia, seguridad jurídica. La petición gubernamental, manifiesta ánimo revolucionario. No es fácil, pero es tarea de todos, por el desarrollo y bienestar ciudadano.


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