MACHALA, SÁBADO 23 DE JUNIO DEL 2018

Inquietudes y  confusiones

Contento 6
Me divierte 9
Me Encanta 10
Me Sorprende 9
Me Molesta 11
Me entristece 11

Redacción

    @diariopinion

   martes 12 de Junio del 2018     |        1270

Asomado a las ventanas  de la ciencia, cavilo sobre una realidad más compleja y fabulosa de lo que una imaginación febril hubiere sospechado; descubro las dimensiones cuánticas donde evolucionan la naturaleza humana, sus dioses, ángeles y demonios. ¡Cómo quisiera tener el tiempo para encontrar los carretes donde se  desprenden los hilos del conocimiento! Para hallar respuestas a las grandes inquietudes que ocupan mi curiosidad. Preguntas capaces de producir una encantadora desvelada: ¿será el fanatismo, que tanto prolifera en el mundo, una condición genética de los  individuos? Ejercido  como  fe religiosa exige una lealtad difícil de quebrar, aun contraviniendo las  fundamentaciones de la razón y del sentido común. ¿Cuánto de lo que pensamos o decimos es realmente el producto de una mente o espíritu particular que se inspira sola, en el vacío; o ello corresponde a una memoria que se alimenta cada día, según su reserva intelectual? ¿Es posible el libre albedrío? ¿Las necesidades “espirituales”, no materiales, como la identidad, el reconocimiento, el altruismo, el sentido de la propiedad, son el resultado de una sinapsis que se opera en cada cerebro humano? ¿La diversidad de identidades –individuales y colectivas- corresponde a infinitas estructuras genéticas? ¿Será posible plantearse tantas preguntas, emergidas para depurar la conciencia  y perfeccionar los argumentos  esgrimidos en favor del equilibrio? Porque  hay momentos, hechos y personajes que perturban la concentración, cuando  forman parte de nuestra realidad, en su parte borrascosa.
En verdad y para colmar el hastío, con demasiada frecuencia  nos enfrentamos a la  dificultad de entender  por dónde se desplaza  nuestro país, manejado por unos políticos que no han variado el estilo, sus procedimientos y fanatismos atávicos; la maldición de su estirpe locuaz, impermeable, acorazada. Hemos visto en la última década cómo se camuflan atrás de resonantes  declaraciones utópicas  y de una supuesta  “nobleza” ideológica; escondiendo aberrantes voluntades de poder e influencia, ambiciones de riqueza, vanidades y arrogancias. Los jóvenes que lograron ubicarse en algún cargo público ahora viven atemorizados de su estabilidad porque dirigentes políticos de tercera categoría, enquistados en la burocracia dominante, los tienen amenazados con despidos sin derecho alguno. La “clase política” no cambia  para nada cuando se halla usufructuando y extasiada  en la embriaguez del poder, cualquiera sea su representación o bandera. Alegan  defensas ofensivas a la inteligencia, la excusa de “que no lo sabían”,  el grosero  pretexto de “que  si todos han robado”.  Llega al plano de lo inverosímil la astucia y la audacia que ponen los “padres de la Patria” a la hora de sacar ventajas, de lucirse ante los medios, haciendo denuncias y contradenuncias, defensas o ataques a quemarropa: un viejo rollo censurado. Si bien algo queda de   complacencia, con los  políticos serios y honestos –especialmente los técnicos- que sobreviven en  las arenas movedizas de la política, por donde abunda el  fango y la seducción del dinero.
Las contradicciones rayan en el plano de lo absurdo, un fenómeno que se registra a nivel mundial, cuando en la ONU ponen en  altísimo  cargo a una protectora de la afrenta  venezolana y de un siniestro refugiado (¿?) ¿Cuánto de verosímil tiene decirle al mundo que las puertas del Ecuador están abiertas a la inversión extranjera, si permanecemos bajo la sombra de una dictadura que ejecutando  expropiaciones arbitrarias,  despojando de sus bienes a todo emprendedor –chico o grande-,  tiene a su pueblo muerto de hambre? Aplaudimos la apertura del Gobierno, el cambio de posición frente a las  potencias mundiales (que no perjudica para nada a la soberanía); esperaremos a que  realice  las correcciones necesarias, de manera oportuna y en forma completa. Si acaso hiciere falta tiempo para una limpia y el desmontaje del totalitarismo, hay gestiones que no pueden esperar. Estamos felices con el fin de la agresividad mediática semanal y del irresponsable despilfarro, con la recuperación de la justicia y la libertad de expresión; aplaudimos la conciliación y la pluralidad; pero también  necesitamos  declaraciones de peso, quizás difíciles, que  condenen las dictaduras asesinas de   pueblos cansados de charlatanes y farsantes; no será fácil decirle a un ex coideario: ya no te puedo apoyar porque hiciste fallar nuestro proyecto, porque demostraste que nuestro ideario confundió la prédica como ciencia y finalmente hemos comprobado que resulta inviable. Es hora de plantear un programa nuevo de prosperidad nacional,  en las dimensiones múltiples que adquirió el planeta con las comunicaciones. Tareas nada fáciles para el actual gobierno, pero deberes que tendrán la mejor calificación si fueren bien cumplidos. ¡Cómo nos gustaría aplaudirlo! (O)


  Fuente :  

Rodrigo Murillo Carrión


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