MACHALA, DOMINGO 19 DE MAYO DEL 2019

Lenin en las redes sociales

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Redacción

    @diariopinion

   miÉrcoles 16 de Mayo del 2018     |        3090

Estamos en un tiempo en el que insultar sale barato, y la gente no se corta un pelo cuando tiene que poner epítetos, motes, apelativos, alias o remoquetes nada agradables detrás del nombre propio de algún político o del nombre elegido para gobernar o para ser Papa sin apenas rubor. Son momentos indecisos y si seguimos así las consecuencias pueden ser impredecibles.

Nunca, jamás de los jamases, yo había leído en las redes sociales tan ingente cantidad de insultos hacia el actual presidente del Gobierno como muestra de falta de educación y del más mínimo respeto a la primera autoridad que nos representa a todos y cada uno de nosotros.

Bien es verdad que se puede dar por el exceso de libertades y permisibilidades que éste quiere dar a su pueblo, pero de ahí a que la libertad de expresión se convierta en un libertinaje sin freno solo hay un paso. Todas las paternidades acaban en dictadura. ¡No tentemos a la suerte!

Porque si volvemos la vista atrás, solamente un año por ejemplo, podremos comprobar que al anterior gobernante nadie se atrevió a insultarlo ni a ponerle motes o seudónimos, bien por respeto o por temor, pues, existía una ferrea Ley de Comunicación que controlaba esos insultos al máximo mandatario. Y no entro a deliberar si esa Ley era buena o mala ¡el haberla eliminado resulta lo mejor! o que si era posible y válido insultar a los políticos, No. Pero sí que pienso que la educación y el respeto ha de tener unos límites sin tener que regularlo ninguna Ley. No tan extremos como los del anterior jefe del Estado ni tan tibios o blandengues del actual pues ya se oyen y se ven escritos demasiados adjetivos ofensivos a su persona. Unos suaves y otros, lo digo honestamente, insultantes y duros.

El poner motes a los reyes o gobernantes no es cosa de ahora, sino que viene de antaño (y eso que no había Internet) y recuerdo algunos muy ocurrentes como por ejemplo: A Carlos II, se le llamó “El Hechizado” por las taras físicas y síquicas que arrastraba, las cuales eran evidentes y con ese mote pasó a la Historia; a Carlos IV le pusieron “El Cazador” (solo en 1805 cazó 2.016 conejos, 16 jabalíes, 214 lobos, 3 gatos, 35 venados, 195 tórtolas y 216 palomas…..). Hoy en día, con que mates a un perro con tu carro te cuelgan el “sambenito” de Pepe, “El Mataperros”… Sancho III fue “El Deseado”; Alfonso XII, “El Pacificador”; Jaime II, “El Justo”; Felipe II, “El Prudente”; Fernando I, “El Grande”; Felipe I, “El Hermoso”; al hermano de Napoleón, José I, los madrileños le llamaban “Pepe Botella”, imaginaros por qué. Hay cientos de ejemplos: “El Sabio”; “El Noble”; “El Benigno”; “El Intruso”; “El Temblón”; “El Fratricida”; “El Tuerto”; “El Jorobado”; “El Melancólico”; “El Cruel”; “El Justiciero”; Juana “La Loca”; “El Holgazán”; “El Simple”, así hasta el infinito.

Pero no recuerdo ningún insulto grave a ningún gobernante o rey al menos que pasara a la Historia como tal, pues, sería probable que el insultador acabaría en la hoguera o colgado del asta de la bandera en la torre del homenaje de cualquier castillo. Por eso no acabo de entender por qué este desmadre de insultos en las redes sociales como “Facebook”, “Whatsapp” y otros a Lenin Moreno. Son auténticas burradas que le dicen y si tiene que pasar a la Historia no creo que le gusten los apodos que le dedican en dichas redes, paredes….. de cualquier pueblo o ciudad.

No es justo. Cualquier ciudadano se merece respeto, sobre todo si es nuestro máximo representante, elegido por la mayoría para bien o para mal, pero representándonos a cada uno de nosotros y si alguien no está de acuerdo que no le vote ni a él ni a su partido en las próximas elecciones. Ahí es donde el pueblo se puede desquitar de cualquier mal Gobierno, pero sin insultar ni ofender. Cuidemos el lenguaje y no abusemos de la libertad de expresión. (O)


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