MACHALA, DOMINGO 19 DE MAYO DEL 2019

LA LEGISLACION LOCA

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Redacción

    @diariopinion

   miÉrcoles 16 de Mayo del 2018     |        3099

En particular no es mi afán aludir a nuestros legisladores, ni siquiera a quienes conciben las ideas de regularizar las prácticas sociales perniciosas, más bien trato de ubicar el estado mental de los que buscan legislar ignorando las leyes de la naturaleza sobre las cuales se sostiene la existencia de los seres vivos que interactúan en este atropellado planeta llamado Tierra.

Dice una popular canción que se baila con bastante fogosidad en las zonas rosas de nuestros territorios: “No se puede corregir a la naturaleza, árbol que crece torcido nunca su rama endereza”, parece sencilla pero abrasa una profunda verdad que asoma a nuestros ojos.

El aborto, así como la ingesta de elementos que trastornan el organismo humano son actos contra natura cuyas consecuencias acarrean la muerte de los individuos y desequilibran la normal relación de los colectivos sociales.

Veamos: La concepción, que se realiza por el encuentro natural de un espermatozoide con el óvulo, da como resultado el natural inicio de un nuevo ser que, luego de los procesos de formación, nace para incrementar y asegurar la natural existencia del hombre. Cuando algo no anda bien en ese proceso natural la misma naturaleza se encarga de arreglar el asunto y, esto, de manera original.

De la misma manera la ingesta o consumo de elementos nocivos a la salud traerá como consecuencia el deterioro de la salud atrayendo para el individuo que lo consume los males que enfermaran su organismo y su salud mental y espiritual.

“No se puede corregir a la naturaleza”… Las leyes naturales que nos rigen y nos sostienen sobre este planeta son inviolables y es una locura tratar de regularizar su vigencia, porque las consecuencia, individuales o sociales siempre serán nocivas y catastróficas para el bien y la seguridad de la comunidad.

En mi libre pensar y en el derecho de libertad que me otorga el artículo 66, numeral 6, de la Constitución afirmo, y no sin fundamento, que la cuestión del aborto es un asunto de conciencia que corresponde a la libertad de elección del ser que lo consiente; después de todo, siempre ha sido así. Lo mismo ocurre con el que consume psicotrópicos, como todo fumador sabe el mal que carrea y que, con toda seguridad, será un factor que contribuirá al “corte” de su existencia y, sin embargo, fuma en función de su voluntad y libre albedrio.

Entonces, ¿Ignoraremos estos males para que nos terminen individual y socialmente?, de ninguna manera… En el caso del aborto más bien debería regularizarse su asistencia y, esto, en los casos debidamente justificado. Hay que endurecer las penas para la agresión sexual y/o violación para disuadir el delito y, en caso de reincidencia la duplicación progresiva de la pena, sin opción a rebaja, puesto que, la violación es un delito que no únicamente hiere el cuerpo de la víctima sino que lesiona su psicología, la de su familia y estigmatiza la honra del entorno social en el que habita.

En conclusión, si el legislador “legaliza” el aborto y “facilita” el consumo de los psicotrópicos, legisla contra natura y, en vez de solucionar los problemas, abrirá una Caja de Pandora de inimaginables aberraciones… ES MI NOTA. (O)


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