MACHALA, MIÉRCOLES 17 DE OCTUBRE DEL 2018

¿QUÉ PASA EN LA U ECUATORIANA?

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Redacción

    @diariopinion

   viernes 12 de Enero del 2018     |        127

Cuando era adolescente hace unos 10 a 15 años recuerdo que la gente no quería estudiar en la universidad pública del pueblo en donde crecí, pues, la tachaban de corrupta y mala calidad, de tal manera que la gente con ciertas posibilidades económicas optaban por irse a estudiar a Quito, Cuenca o Guayaquil, ciudades de las cuales ya nunca más volvían; lo curioso es que desde esa fecha hasta ahora en 2018 sigo escuchando las mismas opiniones sobre la universidad del pueblo (en cada provincia que visito el patrón se repite) y la urgencia de algunos jóvenes con deseos de superación intelectual por salir a las ciudades principales a prepararse.

Cuando Rafael Correa llegó a la presidencia eliminó con palas parte de aquella corrupción en muchas universidades, al punto de cerrar las instituciones más críticas denominadas peyorativamente “universidades de garaje”. Sin embargo, el precio que luego se tuvo que pagar fue muy duro para toda la ciudadanía.

Lo interesante de todo esto, es que a pesar que se eliminó varias cosas salvajes que ocurrían en las ciertos centros de educación superior antes de la llegada de Correa tales como: el ingreso a dedo (padrinazgo) de alumnos, profesores sin título dando clase, universidades públicas que cobraban altas mensualidades al alumno, programas académicos sin planificación y pomposos, nula investigación científica, doctorados (graciosamente llamados doctorados de los cuatro sábados) y maestrías Express, peleas políticas entre alumnos (guerra eterna entre ‘Chinos’ -mediando los ‘Átalas’- versus ‘Cabezones’), etc. Hoy por hoy se han generado otros problemas de los que se destacan: el ingreso a las carreras de grado muy endurecido, escasos programas de postgrado, escándalos económicos en las nuevas universidades públicas, rectores que obtienen doctorados (PhD) sin estudiar presencialmente como exige la ley (se van a España o a Perú y traen el dos por uno), y lo más desechable es que aún continúan “las galladas de amigos” con palancas que laboran dentro de la U por recomendación del decano o rector de turno.

Si de verdad quieren cambiar la educación superior, el gobierno debe empezar por obligar a que todos los puestos de contrato ¡absolutamente todos! (desde personal de servicio hasta profesores) ingresen mediante concursos públicos de méritos y oposición con convocatoria nacional. Sin embargo, a un rector de turno jamás le va a convenir que eso ocurra ya que en la U se negocian “cuotas políticas” (cuando el amigo llega al poder coloca al que ayudó en campaña), es por eso que los candidatos a rector cuando son elecciones visitan casa a casa a los profesores de nombramiento, pues, los votos de estos servidores son los de mayor peso que el de los estudiantes.

Por esta razón se debe reformar la LOES (Ley Orgánica de Educación Superior) para que el voto de un profesor con nombramiento equivalga al voto de un alumno; asimismo, bajar de 5 a 4 años el tiempo de gobierno de un rector sin opción a reelegirse. La ciencia en dinámica y cambiante y no pueden estar las mismas “galladas de amigos” gobernando por siempre.


  ARRIBA

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