MACHALA, LUNES 24 DE SEPTIEMBRE DEL 2018

Nueva polémica de Charlie Hebdo: ¿Tiene límite la libertad de expresión?

Contento 0
Me divierte 0
Me Encanta 0
Me Sorprende 0
Me Molesta 0
Me entristece 0

Redacción

    @diariopinion

   jueves 7 de Diciembre del 2017     |        109

El semanario satírico Charlie Hebdo volvió a desatar polémica. Suscitó un debate en Francia en torno a los límites de la libertad de expresión. El caso comenzó a raíz del affaire Tariq Ramadan, que trascendió en todos los medios del país. Ramadan es un prominente intelectual y apologista islámico que venía perfilándose como una de las voces más influyentes de una corriente reformista y acaso modernista del islam. No obstante, si bien esta reputación lo benefició con cátedra en Oxford y el respeto de los círculos progresistas,Ramadan tiene detractores que lo acusan de ser un reaccionario y un misógino encubierto, que altera su discurso según la audiencia y la circunstancia (Escribí un ensayo al respecto que puede consultarse aquí). Por lo pronto, estos críticos se anotaron un gran punto a favor.

El escándalo que involucra a Ramadan se destapó el 20 de octubre pasado, cuando Henda Ayari, una conocida activista musulmana que lucha contra la violencia de género, lo denunció por acoso sexual. Luego comenzaron a aparecer más denuncias similares en su contra, en sintonía con la reacción mundial que devino a partir de la caída en desgracia de Harvey Weinstein.

A diferencia de otros casos de acoso en el mundo de las luminarias, el de Ramadan trasciende la violencia de género. En rigor, también toca otra cuestión de fondo que levanta pasiones y hiere sensibilidades en Francia y en el resto de Occidente. Me refiero al papel de la mujer en la coyuntura islámica y en el ideario social que se desprende de los recados de la religión. Esto es lo que quiso mostrar Charlie Hebdo con su semanario del 1º de noviembre. Su portada mostró a un Ramadan caricaturizado como depravado sexual que afirma ser "el sexto pilar del islam", en referencia a la grotesca erección del personaje y su presunto egocentrismo.

Inmediatamente después de salir a la venta dicha edición, Charlie Hebdo recibió amenazas de muerte contra sus dibujantes. Desde luego, se trata de una reminiscencia de la masacre acontecida en enero de 2015, cuando terroristas irrumpieron en la redacción del semanario y asesinaron a 12 personas.

En lo sucesivo, en el mes de noviembre, Francia presenció un intenso debate que viene dándose de larga data: ¿Deberían prohibirse las expresiones artísticas que dañen el honor de los devotos de cualquier religión? Esta es una pregunta relevante que hace a la vida cívica de cualquier democracia y, por tanto, vale la pena ser discutida. A mi entender, tal como lo planteo a continuación, la respuesta debería favorecer inexorablemente a la libertad de expresión.

El debate que tiene lugar podría sintetizarse de la siguiente manera. Mientras algunos sostienen que ridiculizar al islam, a su fundador o a sus representantes constituye un ataque de odio, otros alegan que la sátira es una parte indispensable de una sociedad libre y que, por tanto, no debería ser censurada. El tema en cuestión divide aguas dentro de la izquierda y muestra una brecha cultural relacionada con el legado del laicismo. En este sentido, la propiaCharlie Hebdo, que tiene orientación de izquierda, define la pregunta en boga en términos de legislación antiblasfemia. La revista hace gala de ser abiertamente irreverente para con toda religión. Algunos presumen que las caricaturas son islamófobas porque ponen el énfasis en el islam, asociándolo con el terrorismo. Pero hoy por hoy la gran mayoría de los combatientes que se prestan a participar en guerras santas son musulmanes, y no así judíos o cristianos. Desde una simple óptica mediática, el foco contemporáneo en el islam por sobre otras religiones no es un capricho.

En Francia este debate se ha dado por llamar "la guerra de las izquierdas" y "la guerra de los medios", y queda personalizado en sus máximos expositores y polemistas. Por un lado, aparece Edwy Plenel, un periodista de renombre y el fundador del portal Mediapart, que de tanto en tanto publica artículos criticando la supuesta ligereza discursiva con la que Charlie Hebdo y el establishment político francés tratan lo relacionado con el islam. Plenel y compañía acusan a la sociedad en la que viven de ser racista y de meter a todos los musulmanes en la misma bolsa; aducen que esto contribuyó al resentimiento que decantó en los ataques terroristas y que a los periodistas no les corresponde analizar si el islamismo es bueno o malo.

Dado que Plenel y Ramadan comparten una afiliación ideológica, en cuanto a la necesidad de ser más tolerantes frente a los agravios y las sensibilidades religiosas de los musulmanes, el primero es ahora acusado de ser cómplice del segundo y de hacerse el distraído frente al escándalo. Las acusaciones contra Plenel fueron encausadas por la revista de noticiasMarianne, y vienen secundadas por Laurent Sourisseau, mejor conocido por el seudónimo Riss, el director de Charlie Hebdo, y por Manuel Valls, el hasta hace poco primer ministro (socialista) de François Hollande. En particular, Riss añadió leña al fuego al publicar otra portada controversial el 8 de noviembre, esta vez atacando a Plenel, acusando a Mediapartde encubrir a Ramadan. Allí se lee: "Caso Ramadan, Mediapart revela: no sabíamos", y se ven cuatro efigies caricaturizadas del periodista, referenciando los tres monos sabios (no ver, no oír, no decir).

Por su parte, Plenel contestó que él no se sumará a la presunta campaña de odio, alegó que sus oponentes buscan apartar a Mediapart con un debate elemental por medio de insultos y calumnias. Plenel argumentó que Charlie Hebdo es parte de una campaña de hostigamiento llevada a cabo por "una izquierda extraviada que no sabe dónde está, aliada con una identidad derechista o de extrema derecha", que busca cualquier pretexto para insistir en su obsesión por demonizar a los musulmanes y al islam.


  ARRIBA

P