MACHALA, MARTES 23 DE OCTUBRE DEL 2018

Restablecer la moral, ética y cívica

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Redacción

    @diariopinion

   domingo 3 de Septiembre del 2017     |        134

Niños y adolescentes ecuatorianos ya se preguntan con frecuencia por qué, a diario, en el país, se habla de corrupción, de inmoralidad, asociando imágenes y nombres del ex presidente Rafael Correa, del vicepresidente Jorge Glas, de ex ministros, ex gerentes y ex funcionarios públicos que hasta hace poco presumían ser referentes de buen vivir nacional.

La tarea de los adultos es informar a los millones de ecuatorianos que lastimosamente son una generación resultado de la mentira y la violencia verbal y física, instrumentadas desde el poder político que, por desgracia los electores entregaron a un ciudadano irascible o arrebatado, colérico, narcisista y egocentrista, que sostuvo que la historia patria comenzó con él.

Los niños y adolescentes tienen que ser informados que la creciente degradación social se ha dado, porque hubo un gobernante que legalizó portar y consumir libremente estupefacientes, que los violentos (delincuentes y demás) gozaron (gozan) de protección legal al extremo de no poder montar alertas ciudadanas por la protección de sus identidades y con la justicia a su servicio impuso el silencio ante masivos ataques gubernamentales.

Justamente, para que niños y adolescentes no sepan sus derechos y garantías, eliminaron de las mallas curriculares el estudio de la moral, la ética, la cívica y con ellas el desconocimiento de los principios universales de derechos humanos, por lo que, urge que las autoridades educativas las restablezcan para recuperar principios fundamentales de conducta humana.

Claro que los resultados no serán inmediatos, pero su pronta adopción devolverá equilibrios venidos a menos, sabiendo que el Ecuador nunca ha estado ajeno a corruptelas del sector público, pero nunca ha padecido con tanto impudor e impudicia, como en los últimos diez años, porque los menores presumen algo natural que un presidente mienta e insulte, sin pudor, a la población, oculte información de interés público, despilfarre y maquille el uso de dinero del Estado.

Niños y adolescentes tienen que saber que son universales los derechos a la vida, a la honra, a la dignidad, a la libertad de opinar y pensar, a la educación, a la salud, al trabajo, a la vivienda, a no recibir tratos crueles, inhumanos y degradantes, entre otros más importantes.

Deben saber, sin dilaciones que la Función Legislativa es una instancia estatal de formación de la Ley y de fiscalización de las demás funciones del Estado, cuya acción no se compadece si no delibera, discute, en función de los intereses nacionales, y no un lugar de individuos que solo alzan las manos para aprobar algún designio, como se ha querido seguir manteniendo con los casos de la inmunidad de Jorge Glas y el rechazo a la presencia de pesqueros chinos en las Galápagos.

El gobierno debe restablecer, inmediatamente, el estudio de la moral, ética y cívica, como de la historia y de la filosofía, pero la degradante estructura institucional edificada en los diez años del correato debe ser eliminada con una Asamblea Constituyente, cuya convocatoria, luego de consulta popular, no debe demorar el presidente en funciones, para no dar lugar a suspicacias.


  ARRIBA

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